Una salida de estudio con los chavales de Fuenlabrada: cinco días en la Sierra de Madrid para compartir la vida.

Queridísimos amigos:

Os cuento la salida de estudio que hemos hecho recientemente con los chavales de la ESO. Hemos ido a Berzosa de Lozoya, un pequeño pueblo en la sierra de Madrid. Habíamos alquilado una casa donde, entre chavales y adultos, éramos 25 personas. Muchos de los chavales no tenían claro si venir o no. Todavía no se conocen bien entre ellos, algunos no están acostumbrados a pasar la noche fuera de casa. Además de esto, era tiempo de exámenes y alegaban como objeción: “debo verdaderamente estudiar”.

Preparando estos días y teniendo en cuenta la etapa del camino que estamos haciendo, he elegido para la semana un lema sacado de una poesía de Santa Teresa de Ávila, que dice: «¡No seáis ninguno cobardes! / ¡Aventuremos la vida! / Pues no hay quien mejor la guarde / que el que la da por perdida». El lema que habíamos sacado era sencillamente éste: “¡Aventuremos la vida!”.

Cada día hemos podido disfrutar de espléndidos panoramas con un tiempo excepcionalmente templado para el mes de diciembre en la sierra. Hemos gozado de la montaña a un tiro de piedra y de diversas horas cotidianas de estudio. Como estaba Tommaso, hemos tenido misa todos los días.

Me ha impresionado ver cómo estos chavales, al inicio llenos de dudas, sin demasiados ánimos, se han transformado en el plazo de cinco días. El último día, antes de hacer la limpieza y marcharnos, hemos dedicado una hora a contar qué habíamos descubierto durante el tiempo pasado allí. Os refiero algunos comentarios.

Un chaval de primero de la ESO, latino-americano, sin padre, a cuya hermana han diagnosticado un tumor, ha dicho que no le parecía posible haber encontrado amigos con los que pudiese compartir toda la vida: no sólo el estudio, sino también las cosas más difíciles de compartir. Se refería a sus problemas familiares, de los que ha hablado por primera vez en público.

Una chica, que se ha unido al grupo hace menos de tres meses y que en absoluto quería venir, ha confesado que ha pasado unos días maravillosos. No se habría perdonado jamás el no haber venido – ha dicho – porque gracias a los amigos ha dejado de considerarse extraña: «Aquello que deseo verdaderamente» nos ha confesado, «aquello que hay en mi corazón es igual a lo que hay en el vuestro. Por esto sé que sois mis amigos».

Finalmente, me ha impresionado el comentario de una chica de las mayores, de segundo: «¿Qué ha sucedido estos días? Hemos hecho lo que se hace normalmente: estudiar, comer, cantar, jugar… Pero he descubierto que con vosotros, es como si la vida de todos los días tuviese algo más, algo secreto que sola no puedo ver».

Cuando los chavales han vuelto a casa y han contado todo esto, a los otros que no han venido, éstos han dicho, con un poco de vergüenza, que han entendido que se han perdido algo importante. A la próxima salida, han jurado, vendrán seguramente. Afortunadamente no tienen que esperar mucho: prontísimo nos espera un fin de semana con los otros grupos de la enseñanza media de Madrid. Esperamos juntos con impaciencia.

En la imagen, Stefano Motta durante una salida de estudio con los chavales de la parroquia de Fuenlabrada.

stefano motta

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