El 3 de noviembre de 1946 nacen en Milán en un parto de mellizos Massimo y Franco Camisasca. Junto con sus padres, Ennio y Mariangela, pasan los primeros años de su vida en Leggiuno, en la provincia de Varese, a pocos pasos del lago Maggiore. La familia se muda a Milán en septiembre de 1953. Años más tarde, en las aulas del Liceo clásico Berchet, acontece el encuentro que define la vida del joven Camisasca, el con el P. Giussani, quien fué su maestro de religión y de quien ya no se separaría. Siguió al sacerdote milanés, participando en la Gioventù Studentesca y convirtiéndose en uno de los responsables. Durante los años de universidad, se titulará en filosofía en la Católica de Milán. Camisasca está involucrado en diferentes tareas como guía de la Acción Católica de Milán del movimiento nacido por el padre Giussani. Son años importantes, durante los cuales es llamado para comunicar la vida cristiana a muchas personas, madurando así su vocación al sacerdocio.

En acuerdo con el padre Giussani, inicia el seminario en una comunidad misionera de la Diócesis de Bérgamo, en donde es ordenado sacerdote en 1975. Se muda a Roma en 1978 para ocuparse de las relaciones públicas entre Comunión y Liberación y la Santa Sede. En 1981 tiene a su cargo, por algunos meses, la transmisión radiofónica “Parole di vita” y inicia su actividad como escritor, publicando los primeros libros. Durante las décadas 70’s y 80’s, enseña filosofía en las escuelas superiores y en la universidad. Desde 1989 se dedica a la enseñanza de Gnoseología y Metafísica en el Instituto Juan Pablo II para el estudio del Matrimonio y la Familia, donde ocupa por cuatro años el cargo de subdirector del Instituto.

En 1985, con el apoyo del padre Giussani, Massimo Camisasca, junto con algunos amigos sacerdotes, funda en Roma la Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo, firmando la acta de constitución en una Asociación de Fieles. Él es nombrado moderador general y rector del seminario.

La Fraternidad se vuelve, progresivamente, en su primordial tarea. En 1989 es reconocida como Sociedad de Vida Apostólica y los primeros misioneros salen en 1990. En tanto, en Roma va en aumento el número de seminaristas que sobre todo son de Italia, pero que también vienen de otros países del mundo. Con la apertura de las primeras misiones, el padre Massimo viaja por el mundo visitando las diferentes comunidades.

El 19 de marzo de 1999 la Fraternidad es reconocida por el Papa Juan Pablo II como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio. El padre Massimo continúa guiando el crecimiento de la comunidad, acogiendo a los jóvenes que quieren entrar al seminario y acompañándolos en el sacerdocio, cuidando, personalmente, la relación con las comunidades en misión, compartiendo las numerosas responsabilidades a su cargo con los sacerdotes más cercanos a él. A la par, también sigue con su actividad de escritor, publica la historia de CL y muchos libros más. Desde el 2005 acompaña el nacimiento de las Misioneras de San Carlos, instituto femenil con el mismo carisma de la Fraternidad.

En el 2012 el Papa Benedicto XVI lo nombra Obispo de Reggio Emilia-Guastala. Así termina su cargo de superior de la Fraternidad de San Carlos, para iniciar el ministerio apostólico en la ciudad “reggiana”.

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