Anas, misionero en Milán, publica su primer Cd: canciones nacidas de la reverberación de la belleza generada por Otro.

Tenía una gran cantidad de canciones escritas por mí que llevé conmigo a los sitios donde estuve destinado. Todas habían nacido en un momento particular de mi experiencia: primero, con los jóvenes bachilleres, luego en los años en los que estuve trabajando en el seminario, finalmente, en España. Surgían de la exigencia de contar una vida, de cantar una experiencia singular y comunitaria al mismo tiempo. Su escucha estaba reservada a pequeños grupos de amigos y, solo de tanto en tanto, a algún momento de testimonio. Siempre eran momentos conmovedores, porque eran el ofrecimiento de la reverberación de una belleza que acontece siempre por pura gracia de Otro. Cantar debería ser siempre el reflejo de esta caridad que nos ha impresionado en nuestra vida.

No recuerdo bien cómo nació la idea de hacer escuchar las canciones a Walter Muto, amigo y músico: simplemente aconteció y eso es todo. De este encuentro ha nacido el Cd Eres Tú.

Algunas canciones, parte de mi historia y de aquella de un pueblo, tomaron en el disco su forma definitiva, otras son nuevas, nacidas de la experiencia presente del evangelio. La verdad del evangelio, en efecto, se verifica sólo en nuestra experiencia personal, es verdad porque acontece y desvela de nuevo la vida justo hoy. Entre estas, tres canciones sobre la parábola del Hijo Pródigo: Hijo, donde en el fondo lo que se dice es que el verdadero pecado que está detrás de todos los demás es aquella autonomía orgullosa que nos quiere independientes a toda costa. Después Padre, donde el padre manifiesta todo el dramatismo de la espera de su misericordia. Y finalmente el Mayor, que nos habla de aquel hijo mayor en el que a menudo, si somos sinceros, no podemos no reconocernos. Duerme niño es una canción de cuna en la que Dios habla a un niño. De dos intuiciones musicales particulares nacen Benedicto y Volvíamos al pueblo. La primera recoge en un ritmo sudamericano las palabras de Jesús, aquel conjunto poético genial (del cual quizás ya no nos percatamos) de palabras que dicen todo su mundo cultural… aquel mundo generado en los treinta años de Nazaret. Volvíamos es una verdadera pieza country que describe el cambio en la mirada de los dos discípulos de Emaús frente a aquel extranjero sorprendente que los acompaña en el camino. Canción para Francisco está dedicada a don Francisco Casol, muerto en circunstancias dramáticas, tras un disparo realizado por un cazador furtivo que quizás lo confundió con un jabalí mientras estaba de campamento al aire libre, de retiro con sus chicos. Después están Cuando Te veo, casi una brecha en el instante de vida en el que uno se percata de Su Presencia y todo cambia, y La fiesta está a punto de comenzar, dedicada a Ennio, que se fue a descubrir justamente que el último camino es tan solo el comienzo de una fiesta que no se acaba.

En fin, un mundo para disfrutar, para descubrir y ¿por qué no? Para cantar. Un mundo que espero pueda ayudar a las personas a redescubrirse dentro de una experiencia de belleza y caridad.

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