• Paolo Sottopietra
  • Emmanuele Silanos
  • Andrea D’Auria
  • Domenico Mongiello
  • Francesco Facchini
  • Francesco Ferrari
  • Giovanni Fasani
  • Michael Konrad

El P. Massimo Camisasca siempre ha concebido al gobierno de la Fraternidad como una realidad colegial, donde autoridad y amistad están estrechamente unidas. Por esta razón, los que componen el Consejo General de la Fraternidad de San Carlos viven y trabajan juntos entre los largos pasillos de la casa de “Via Boccea” en Roma. Participan en el Consejo General de la Fraternidad de San Carlos: el P. Paolo Sottopietra, Superior General de la Fraternidad; el P. Emmanuele Silanos, Vicario General de la Fraternidad y delegado de la Fraternidad por Italia, Asia, y Rusia; el P. Domenico Mongiello, Ecónomo general de la Fraternidad y delegado por África; el P. Andrea D’Auria, Profesor de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Urbaniana y delegado por Europa; el P. Francesco Ferrari, pro-rector del seminario.

En via Boccea viven otros sacerdotes que trabajan para el Centro de la Fraternidad: el P. Francesco Facchini, Secretario general de la Fraternidad, el vicerector del seminario P. Giovanni Fasani, y el Prefecto de los estudios el P. Michael Konrad.

  • Nicolò Ceccolini
  • Gerard McCarthy
  • Paolo Desandrè
  • Dino Goretti
  • Michele Lugli
  • Santa Maria del Rosario ai Martiri Portuensi
  • Via Chiusdino 16 00148 Roma
  • +39 06 65 53 081
  • Sitio web

La Magliana es una zona al sureste de Roma y la parroquia de Santa Maria del Rosario de Pompeya fue encomendada a la Fraternidad desde 1997. En aquella época, los sacerdotes vivían en la antigua iglesia parroquial, en la plaza “Madonna di Pompei”, hoy cuidada por las Misioneras de San Carlos. La nueva iglesia, denominada “Santa Maria del Rosario ai Martiri Portuensi”, es consagrada por Benedicto XVI el 16 de diciembre de 2007; surge en el lugar, en donde en noviembre de 1998, San Juan Pablo II había celebrado la misa en la visita pastoral a la parroquia. La presencia de las Misioneras en la zona es de gran ayuda para los sacerdotes: juntos colaboran en las obras caritativas y educativas como el apoyo de tareas, el catesismo para los niños, el grupo de secundaria, Giuventù Studentesca y el Centro de veraneo.

  • Sergio Ghio
  • Matteo Stoduto
  • Lorenzo Di Pietro
  • Santa Maria in Domnica
  • Via della Navicella 10, 00184, Roma
  • +39 06 77 20 26 85
  • Sitio web

Junto a la parroquia de Santa Maria en Domnica, llamada por los romanos “la Navicella”, a unos pasos del Coliseo, hay una misión dedicada de forma particular a los jóvenes, ya sea a través de la presencia de algunos sacerdotes que trabajan como maestros en las escuelas medias y superiores, ya sea a través de la realización del “Centro Juvenil Monte Esquilino” de via delle Sette Sale, un viejo oratorio salesiano encomendado a la Fraternidad de San Carlos, en el año 2000. El “Centro” es una propuesta educativa, un lugar que abraza la vida en la diversidad de condiciones. Inspirado en el carisma del P. Giussani, ha visto nacer realidades como Gioventù Studentesca para los jóvenes de las escuelas superiores, , “Le Stelle di san Lorenzo” para los niños de las escuelas primarias y la “Barca di Pietro” para los muchachos de las escuelas secundarias.

Foto ciol

  • Gianalessandro Bonicalzi
  • Paolo Buscaroli
  • Massimiliano Boiardi
  • Sant'Eusebio
  • Piazza Vittorio Emanuele II 12/A 00185 Roma
  • +39 06 44 66 170

La muy antigua parroquia de San Eusebio, en la zona de Esquilino en Roma, se sitúa en la esquina norte de la gran Plaza Vittorio. Es una de las más antiguas de la cristiandad, fue fundada en el siglo IV sobre las ruinas de la casa de Eusebio, aristócrata romano, sacerdote, torturado y condenado a morir de hambre por Costanzo II, en el año 357, por confesar el símbolo de la fe de Atanasio. Después de su muerte, la casa fue transformada en “titulus” (título de la cruz, en latín) consagrada por el Papa Liberio (352-366). La demarcación de esta parroquia, confiada a la misión de la Fraternidad desde el 2009, comprende parte de la zona de Esquilino, uno de los barrios históricos de la capital, zona de gran emigración, caracterizada por la creciente sobrepoblación y por un cierto malestar social. Entre los desafíos actuales, está la posibilidad de coexistencia de los residentes italianos con las etnias presentes, en particular la etnia bengalí y la china, cuyas actividades comerciales colman las calles del barrio.

  • Francesco Ferrari
  • Giovanni Fasani

Los seminaristas de la Fraternidad de San Carlos, durante los años de formación, descubren la belleza de la vida en comunidad, el silencio, la liturgia, el estudio, la misión. Descubren la atracción de una vida totalmente entregada a Cristo, llena de pasión para que los hombres lo puedan conocer.

El camino del seminario está compuesto, en primer lugar, por dos años de estudio de Filosofía y de Introducción a la vida de la Fraternidad de San Carlos. Tras los estudios filosóficos, los seminaristas pasan un año en alguna de las casas, en el extranjero, para una primera experiencia de las misiones. Al regreso, continúan los estudios con el trienio teológico. Con la ordenación diaconal, al término de la teología, son enviados al lugar designado.

La vida cotidiana está jalonada por la oración comunitaria, los momentos de silencio y la misa. La formación académica se desarrolla mediante cursos internos o realizando cursos en las Universidades Pontificias de Roma. Las tardes están dedicadas al estudio y a las diferentes responsabilidades de la casa: la secretaría, los cantos, la liturgia, el trabajo de jardinería, la biblioteca, etc. Además, a cada uno le es confiada una tarea misionera y de caridad: visitar a los ancianos, los niños enfermos de un hospital pediátrico, los jóvenes del correccional para menores, las familias de la periferia de Roma, o bien, ayudar a los sacerdotes en la educación de los muchachos.

Todos los seminaristas son educados a la vida en comunidad; por eso, el seminario está dividido en núcleos más pequeños, verdaderas casas donde crecer descubriendo la belleza de la comunión vivida. También la liturgia, la oración comunitaria, las tareas, realizadas juntos, son dimensiones importantes de la educación a la vida común.

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