La Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo es una Sociedad de Vida Apostólica fundada por el padre Massimo Camisasca en 1985. Hoy está presente en diecisiete países del mundo y cuenta, entre sus integrantes, con alrededor de ciento treinta miembros definitivos y treinta y cinco seminaristas. Los pilares sobre los que la Fraternidad de San Carlos se funda están contenidos en su propio nombre: fraternidad, sacerdotal, misionera.

Fraternidad

Los sacerdotes viven juntos en casas de tres o más personas. La comunión entre ellos no es solamente un apoyo en la labor cotidiana de la misión, sino también un camino de conversión y una vía hacia la santidad. “La Fraternidad es una compañía formada por personas que han sido reunidas por Otro, por acción de Otro que es misericordia en sus vidas. Es el signo eficaz de la misericordia de Dios”. “Cada uno ha sido acogido y es acompañado constantemente por Cristo a través de sus hermanos. Por ello, la Fraternidad es el lugar que, a través de nuestra conversión, hace más sencilla y continua la memoria de Cristo”.

Sacerdotal

Respondiendo a su vocación sacerdotal, los miembros de la Fraternidad de San Carlos desean llevar a Cristo por el mundo, ante todo, por medio del testimonio de una vida transformada por Él. También son llamados a acompañar a cada persona compartiendo sus cansancios, alegrías y dudas; a ser un instrumento de la misericordia de Dios a través de la celebración de los sacramentos y el anuncio de su Palabra.

Para vivir profundamente esta tarea, la jornada de un sacerdote de la Fraternidad tiene su centro en el silencio, la oración y la celebración cotidiana de la Misa.

“La vocación sacerdotal es uno de los caminos más nobles y bellos que se pueda recorrer. Vive de una comunión constante con Dios y con los hombres. Naturalmente, como todas las vocaciones, puede estar sujeta al cansancio, a la rutina, al escándalo y a las debilidades humanas. Si es sostenida y ayudada de manera apropiada, constituye un puente entre el cielo y la tierra; representa un enlace fundamental en la historia santa y también una figura importante del camino hacia la unidad de los hombres”.

Misionera

Los que entran en la Fraternidad están dispuestos a ser enviados a donde la Iglesia los necesite. En acuerdo con el Obispo de la diócesis en la que actúan, prestan sus servicios en las parroquias, escuelas, cárceles y hospitales.

“La misión no es una invención nuestra, la expresión de nuestros particulares dones o pasiones, aunque puede nutrirse de todos los dones que Dios nos ha dado. Consiste en estar dentro de la misma misión para la cual Dios mandó a la tierra a su propio Hijo y para la cual el Hijo mandó a los apóstoles y estos, a su vez, a otros hermanos. Hasta que el eco visible de aquel advenimiento nos ha tocado a nosotros”.

*Las citas son tomadas del “Directorio” de la Fraternidad San Carlos.

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