Hace unos meses fue adscrita a la Fraternidad de San Carlos la parroquia de Nuestra Señora de Las Aguas, en Bogotá, capital de la Colombia. En esa nueva casa habitan padre Matteo Invernizzi, padre John Roderick y padre Carlo Zardin. El 19 de febrero tuvo lugar la Misa de Toma de Posesión del nuevo parroco, padre Matteo. Aquí sus palabras de agradecimiento al terminar la Misa.

Ahora para finalizar esta celebración, junto con el padre John y el padre Carlo, quisiéramos agradecer a todos ustedes por su acogida en esta parroquia.
Un agradecimiento especial va a nuestro arzobispo, el cardenal Rubén Salazar y a monseñor Daniel, quienes nos han ofrecido la oportunidad de asumir el cargo de la parroquia y que, desde el primer momento, han acompañado nuestros pasos con amistad profunda y disponibilidad.
Muchos sacerdotes y religiosos nos han brindado ayuda y consejo: entre ellos queremos agradecer especialmente al padre Mauricio Urbina, párroco de la Veracruz, y a la comunidad Franciscana de la Iglesia de san Francisco.
En la segunda carta a los Corintios, san Pablo escribe: “Nosotros no pretendemos dominar sobre vuestra fe, pues ya os mantenéis firmes en ella; sólo queremos contribuir a vuestra alegría” (2 Cor 1,24). Este es también el programa pastoral, que queremos realizar viviendo y trabajando para esta comunidad.
¿Cómo es posible servir a la alegría de los demás? el poeta francés, Charles Peguy, decía que para tener esperanza se necesitaba haber recibido una gran gracia. Lo mismo se puede decir de la fe y del amor. Para vivir la fe, para amar de todo corazón a los demás, primero uno tiene que haber recibido amor y confianza hacia sí mismo, tiene que haber encontrado a alguien que haya sido como un fuego que permita que otro fuego se encienda.
Para nosotros esto sucedió cuando conocimos al padre Luigi Giussani, fundador del movimiento de Comunión y Liberación, y se profundizó cuando entramos a la Fraternidad San Carlos, nuestra congregación. El gusto por la amistad, la pasión para que Cristo sea conocido en el mundo, el deseo de servir a la Iglesia como misioneros, la estima profunda por la libertad y la sensibilidad de cada uno, son la herencia que hemos recibido y que queremos proponer a todos. La presencia en esta celebración del padre Marco Valera, responsable nacional del Movimiento de CL en Colombia y de muchos amigos integrantes de la comunidad, nos llena de gozo y gratitud.
También, queremos agradecer por la presencia de nuestros padres. Han venido de Italia y Canadá para participar en esta celebración, añadiendo otro sacrificio a todos los que ya han tenido que soportar por tener hijos sacerdotes y misioneros. A ellos les somos deudores del don de la vida, de la fe y de su apoyo incondicional que a pesar del tiempo y la distancia continúan intactos hacia nosotros sus hijos. En ellos encontramos el testimonio más fuerte de que el Amor es posible para siempre y que, con el tiempo, Dios muestra los frutos de los sacrificios.
Dios les pague a todos ustedes por su cariño y acogida.

Bogotá – 19 de febrero de 2017

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