Desde Alemania, una historia de conversión nacida de una amistad.

Tengo un recuerdo del periodo de mi estancia en Emmendingen (ciudad a 15 km de Friburgo, donde viví cuatro años antes de que me destinaran a Colonia, del 2005 al 2009), que querría compartir porque resume bien el sentido de nuestra presencia en Alemania. Tiene que ver con Francesca [nombre inventado]. Al final de una misa de la primera comunión, en la parroquia de San Bonifacio, se acercó la madre de un niño. Me dijo que le había sorprendido la forma con la que habíamos acompañado a su hijo en aquellos meses en la parroquia a preparar la primera comunión. Ante la amistad que había surgido entre nosotros, los sacerdotes, y su hijo, confesó: «algo en mí ha cambiado». Protestante, de Berlín y casada con un católico bávaro, me dijo que quería convertirse al catolicismo.

Al cabo de unos meses, nos teníamos que trasladar a Colonia. Cuando ella lo supo, por un instante estuvo a punto de abandonar su proyecto antes de esperar la llegada de los que nos sucederían. Su cuñada le dio ánimos, de modo que empezamos a prepararla para la primera comunión y la confirmación. Darle a conocer la comunidad de CL era el regalo más grande que le podía hacer. Así, le llevé a Friburgo donde iba cada dos semanas a ver a los amigos del movimiento para hacer escuela de comunidad. El 18 de julio de 2009, un día antes de dejar Emmendingen, celebramos la primera comunión y la confirmación de Francesca. Hoy, después de 15 años de la presencia de la Fraternidad San Carlos en Emmendingen, ella sigue en nuestra parroquia y agradece su pertenencia al movimiento. ¡Valía la pena!

Francesca se inscribió en la facultad de Teología y empezó a dar clases de religión. Hoy trabaja en la pastoral de un pueblo cercano y da a conocer a los niños lo que yo le di a conocer hace tiempo. Cuando le piden que firme una de las tantas peticiones contra la doctrina de la Iglesia, que aquí están de moda, responde sencillamente: «Mira, yo he crecido siendo protestante y he deseado profundamente ser católica. ¿Por qué debería ahora firmar peticiones que no hacen más que pedir cambios en sentido protestante dentro de la Iglesia católica?».

Imagen: una calle de Friburgo, Brisgovia, Alemania (fotoflickr.com – allispossible).

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