{"id":10131,"date":"2024-10-28T16:52:00","date_gmt":"2024-10-28T15:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/una-luce-nella-notte-di-kahawa-wendani\/"},"modified":"2024-12-06T10:14:04","modified_gmt":"2024-12-06T09:14:04","slug":"una-luce-nella-notte-di-kahawa-wendani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/una-luce-nella-notte-di-kahawa-wendani\/","title":{"rendered":"Una luz en la noche de Kahawa Wendani"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande-1024x682.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande-800x533.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande-500x333.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20241101-Nairobi-St-Joseph-Health-Center-15-Grande-1000x666.jpeg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"20241101 Nairobi St Joseph Health Center 15 Grande\" \/><\/picture><figcaption>El exterior del peque\u00f1o hospital St. Joseph de Kahawa Wendani. En la pancarta de la fachada se lee: \u00abServir a Cristo sirviendo a las personas\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>\u00abVosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, \u00bfcon qu\u00e9 la salar\u00e1n?\u00bb (Mt 5,13). As\u00ed hablaba Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos al enviarlos de misi\u00f3n. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os de misionero en tierras africanas, muchas veces me he visto identificado con estas palabras. Sobre todo, con la segunda parte del vers\u00edculo; asusta, pero al mismo tiempo expresa una gran verdad. La misi\u00f3n pone continuamente de manifiesto tu impotencia y peque\u00f1ez ante la pobreza y el sufrimiento del mundo. Sin embargo, Jes\u00fas a\u00f1ade: \u00abVosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte\u00bb (Mt 5,14). No podemos retraernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unas semanas viv\u00ed esto en el peque\u00f1o hospital de Kahawa Wendani donde est\u00e1 presente la Fraternidad San Carlos. Se encuentra en medio de un barrio bastante c\u00e9ntrico de Nairobi. Es habitual que llamen a la puerta del despacho del sacerdote para pedir ayuda econ\u00f3mica. Pero una ma\u00f1ana vino una mujer, Lucy, acompa\u00f1ada de una enfermera por otro motivo totalmente diferente. Ten\u00edan que darle una noticia dram\u00e1tica a esta joven madre. La ni\u00f1a que llevaba en el vientre desde hac\u00eda siete meses ten\u00eda anencefalia, y solo podr\u00eda vivir unos pocos segundos nada m\u00e1s nacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el padre y la madre de la beb\u00e9 llegaron al despacho con la doctora que llevaba su caso, un silencio glacial llen\u00f3 la habitaci\u00f3n. La doctora comenz\u00f3 a explicar en qu\u00e9 consist\u00eda la malformaci\u00f3n. Yo, sentado delante de ellos, no ten\u00eda palabras para el drama que estaba viviendo la pareja. Sent\u00eda que el intercambio de palabras que hab\u00eda en la estancia era fr\u00edo, as\u00e9ptico, ins\u00edpido. La mirada de Lucy pas\u00f3 de la doctora al suelo y se qued\u00f3 ah\u00ed, con los ojos fijos en sus pies. Intentamos decir algo, pero, \u00bfqu\u00e9 se le pod\u00eda decir a esta madre? La doctora y yo nos quedamos sin saber qu\u00e9 decir delante de un dolor que remotamente pod\u00edamos intuir.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Las \u00fanicas palabras que puedo decir no son las m\u00edas, sino las de Jes\u00fas<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Lucy tendr\u00eda que dar a luz a su ni\u00f1a. Le habr\u00eda gustado que fuese un momento r\u00e1pido y sin dolor, pero no era posible. Le preguntamos si era cristiana, nos dijo que eran protestantes. Rezamos un Padre nuestro para entregarla a Dios. Su mirada segu\u00eda fija en el suelo. Pregunt\u00f3 si pod\u00eda solucionar todo en unas pocas horas para poder volver a la vida normal, la de antes. No era posible. La ni\u00f1a que llevaba en su vientre era un ser humano, con todos los \u00f3rganos completamente formados, exceptuando el cerebro y el cr\u00e1neo. Tendr\u00eda que nacer a trav\u00e9s de un parto doloroso, como todos. Le invit\u00e9 a elegir un nombre para la beb\u00e9 y a mirarla por lo que era, una hija en todos lo sentidos. Le dije que pod\u00edamos bautizarla para presentarla al Se\u00f1or, de modo que estuviera pura y preparada para ser acogida entre sus brazos. Lucy alz\u00f3 los ojos del suelo, la luz volvi\u00f3 a ellos. Pregunt\u00f3 si era verdad que ir\u00eda al para\u00edso y si Dios la abrazar\u00eda. Entonces, comenz\u00f3 a estar lista para el parto que dar\u00eda a la ni\u00f1a unos instantes de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurri\u00f3 durante la noche, despu\u00e9s de un largo y fatigoso trabajo de parto. Mary, la ni\u00f1a, naci\u00f3 sin latido. No fue posible bautizarla, pero rezamos con los dos padres delante de su cuerpecito. Una vez m\u00e1s, no ten\u00eda nada que ofrecer. Solo me sali\u00f3 una bendici\u00f3n. Las \u00fanicas palabras que pod\u00eda decir no eran m\u00edas, sino las de Jes\u00fas, las que la Iglesia me invitaba a decir. Son palabras nuevas porque introducen en una dimensi\u00f3n nueva. Hablamos de la esperanza en que un d\u00eda, en la eternidad que viene despu\u00e9s de esta vida, conoceremos a Mary, la ni\u00f1a que vivi\u00f3 pocos momentos dejando un signo imborrable en el coraz\u00f3n de sus padres. La eternidad entr\u00f3 en sus vidas como una luz nueva, como la sal que dio sabor al instante que no pod\u00eda durar. A la ma\u00f1ana siguiente entr\u00e9 con el coraz\u00f3n encogido en la habitaci\u00f3n de Lucy para saludarla. Estirada en su cama, alz\u00f3 la mirada y me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfDe verdad Mary est\u00e1 en el para\u00edso?\u00bb. Le respond\u00ed que seguramente estar\u00eda entre los brazos de Dios. La eternidad entr\u00f3 en el horizonte de Lucy y la luz volvi\u00f3 a sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Incluso ante la muerte hay Uno que trae la esperanza. Una historia desde Nairobi.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10128,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Una luz en la noche de Kahawa Wendani - Fraternidad San Carlos","description":"Incluso ante la muerte hay Uno que trae la esperanza. 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