{"id":10664,"date":"2025-01-11T17:57:29","date_gmt":"2025-01-11T16:57:29","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/la-via-breve-per-il-cielo\/"},"modified":"2025-02-07T10:51:54","modified_gmt":"2025-02-07T09:51:54","slug":"la-via-breve-per-il-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/la-via-breve-per-il-cielo\/","title":{"rendered":"El camino corto hacia el Cielo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited-1366x769.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited-1024x576.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited-800x450.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited-500x281.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/FEDERICI-edited-1000x563.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Federici\" \/><\/picture><figcaption>El Papa Francisco abre la Puerta Santa de San Pedro (8 de diciembre de 2015).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>\u00abVe a Roma, en cuyos caminos la sangre de los santos ha sido derramada y donde, por las indulgencias concedidas por los Pont\u00edfices, el camino hacia el Cielo es m\u00e1s corto\u00bb. Siguiendo esta invitaci\u00f3n de Cristo en una de sus <em>Revelaciones<\/em>, Santa Br\u00edgida emprendi\u00f3 el camino hacia Roma con ocasi\u00f3n del Jubileo de 1350. Con la proclamaci\u00f3n del primer A\u00f1o Santo, el Papa abri\u00f3 \u00abun camino m\u00e1s corto para ir al cielo\u00bb. Fue Bonifacio VIII, cincuenta a\u00f1os antes, en 1300, quien la convoc\u00f3 mediante la bula <em>Antiquorum habet fida relatio. <\/em>Previamente, la indulgencia plenaria solo se conced\u00eda a los cruzados que iban a Tierra Santa y con motivo del Perd\u00f3n de As\u00eds. En realidad, Celestino V, el Papa de la \u00abgran renuncia\u00bb, la hab\u00eda concedido en 1294 a todos aquellos que fueran a Aquila el 29 de agosto, fiesta del martirio de san Juan Bautista y d\u00eda de su coronaci\u00f3n. Pero el Papa Caetani, retomando la tradici\u00f3n hebrea de los A\u00f1os Santos, extendi\u00f3 la posibilidad a un a\u00f1o y la vincul\u00f3 a la ciudad de Roma, subrayando as\u00ed la universalidad y catolicidad de la concesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o 1300 ser\u00eda un a\u00f1o de especial perd\u00f3n para todos los que, habi\u00e9ndose arrepentido y confesado, visitaran las dos bas\u00edlicas de San Pedro y San Pablo (treinta veces si eran romanos y quince, si ven\u00edan de fuera). Asimismo, se estableci\u00f3 que el A\u00f1o Santo se repetir\u00eda cada cien a\u00f1os. En el a\u00f1o 1350, Clemente VI, por petici\u00f3n de los romanos, redujo el tiempo de espera. Urbano VI lo restringi\u00f3 a 33 a\u00f1os, en memoria de la vida de Jes\u00fas. Por \u00faltimo, fue Pablo II quien dio un intervalo de 25 a\u00f1os, movido por el deseo de ofrecer a cada generaci\u00f3n la posibilidad de adquirir la indulgencia plenaria. As\u00ed, a partir de 1475, los jubileos se sucedieron con regularidad cada cuarto de siglo. En el siglo XIX hubo una excepci\u00f3n, produci\u00e9ndose un \u00fanico Jubileo oficial en 1825 bajo el mandato de Le\u00f3n XII, debido a los acontecimientos hist\u00f3ricos del momento relacionados con el papado y el Estado de la Iglesia. Tras el exilio y la muerte de P\u00edo VI en Valence, en 1800 la sede qued\u00f3 vacante. En 1850 consolidada la Rep\u00fablica Romana, apenas hubo peregrinaciones en una Roma cuyo Papa permanec\u00eda encerrado en los Palacios Vaticanos tras la brecha de Porta P\u00eda (1870).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>El A\u00f1o Santo responde a una profunda necesidad del coraz\u00f3n del hombre<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Respecto al n\u00famero de visitas a las bas\u00edlicas elegidas, en 1350 Clemente VI a\u00f1adi\u00f3 San Juan de Letr\u00e1n y en 1373, Gregorio XI, Santa Mar\u00eda Mayor. Para el A\u00f1o Santo de 1900, Le\u00f3n XIII redujo a un tercio el n\u00famero de visitas y P\u00edo XII en 1950 las traslad\u00f3 a una sola por bas\u00edlica. En 1975, Pablo VI estableci\u00f3 la visita de una sola Puerta Santa de alguna de las cuatro bas\u00edlicas mayores de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos A\u00f1os Santos han dejado una huella profunda en la historia de la Iglesia. Por ejemplo, el Jubileo de 1950, en el que P\u00edo XII proclam\u00f3 el dogma de la Asunci\u00f3n al Cielo de Mar\u00eda, o el de Benedicto XIV de 1750, centrado en la pr\u00e1ctica devocional del V\u00eda Crucis. Fue extendida por Fray Leonardo da Porto Maurizio, en quien el Papa hab\u00eda confiado la organizaci\u00f3n del A\u00f1o Santo. El franciscano llen\u00f3 Roma de im\u00e1genes de la Pasi\u00f3n de Cristo y al final del a\u00f1o jubileo introdujo la cruz en el centro del Coliseo y catorce capillas alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que recordar que, junto a los Jubileos ordinarios, est\u00e1n los extraordinarios, promulgados por papas en circunstancias especiales, por determinadas necesidades o acontecimientos, que no se celebran con periodicidad o en un intervalo de tiempo fijado de antemano. Pueden durar unos pocos d\u00edas (en general, quince) o todo un a\u00f1o, como sucedi\u00f3 en 1933, cuando tuvo lugar el Jubileo de la Redenci\u00f3n convocado por el papa P\u00edo XI, o en el 2015, con el Jubileo de la Misericordia, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del fin del Concilio Vaticano II. En esta ocasi\u00f3n se estableci\u00f3 la apertura de una Puerta Santa en cada di\u00f3cesis. La historia muestra que la tradici\u00f3n de los jubileos no nace en los primeros siglos de la Iglesia, sino con la intuici\u00f3n de Bonifacio VIII, que canaliz\u00f3 el deseo de conversi\u00f3n y renovaci\u00f3n de la <em>christianitas<\/em> de finales del siglo XIII. A pesar de todo, desde el principio tuvo un gran \u00e9xito. Se calcula que, en aquel fat\u00eddico a\u00f1o de 1300, acudieron a Roma en torno a dos millones de peregrinos. En los siglos siguientes la pr\u00e1ctica devocional se fue consolidando. Esto se debe a que el A\u00f1o Santo responde a una necesidad profunda del coraz\u00f3n del hombre, la necesidad de encontrar un lugar y un tiempo privilegiados donde la gracia, el perd\u00f3n y la conversi\u00f3n puedan florecer con mayor facilidad. Expresa asimismo el m\u00e9todo de Dios: la elecci\u00f3n de un lugar y un momento para realizar Su obra en el mundo. Como hemos visto, Roma fue elegida precisamente albergar las huellas de la sangre de san Pedro y san Pablo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Nochebuena el Papa abri\u00f3 la Puerta Santa de la bas\u00edlica de San Pedro, inaugurando el XXV Jubileo ordinario de la historia. En este art\u00edculo ofrecemos el camino recorrido que nos ha conducido hasta aqu\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10250,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"El camino corto hacia el Cielo - Fraternidad San Carlos","description":"En Nochebuena el Papa abri\u00f3 la Puerta Santa de la bas\u00edlica de San Pedro, inaugurando el XXV Jubileo ordinario de la historia. 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