{"id":11624,"date":"2025-03-20T13:17:00","date_gmt":"2025-03-20T12:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/il-vero-sacrificio-e-la-comunione\/"},"modified":"2025-03-20T15:51:50","modified_gmt":"2025-03-20T14:51:50","slug":"el-verdadero-sacrificio-es-la-comunion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/el-verdadero-sacrificio-es-la-comunion\/","title":{"rendered":"El verdadero sacrificio es la comuni\u00f3n"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-1366x727.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-1024x545.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-800x426.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-1600x851.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-500x266.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/camisasca_quaresima_-Previati-La-via-al-Calvario-1000x532.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Gaetano Previati, Via al Calvario (1901-1904; olio su tela, 80 x 150 cm; Milano, Museo Diocesano \u201cCarlo Maria Martini\u201d)\" \/><\/picture><figcaption>Gaetano Previati, camino al Calvario (1904).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>\u00abPascua\u00bb es una palabra italiana derivada del hebreo <em>Pesah<\/em>. Este \u00faltimo t\u00e9rmino significa \u00abpaso\u00bb: el paso del \u00e1ngel de las casas de los jud\u00edos en Egipto para salvar a los primog\u00e9nitos, el paso del Mar Rojo, el paso del Jord\u00e1n para entrar en la Tierra Prometida. Para nosotros, los cristianos, el paso de Cristo del Padre a la tierra, su paso de la pasi\u00f3n y la muerte a la resurrecci\u00f3n. Para cada uno de nosotros, el paso de una vida considerada y vivida con los ojos del mundo a una vida mirada y vivida con los ojos de Dios, en su alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cuaresma es la preparaci\u00f3n y anticipaci\u00f3n de la Pascua. Tambi\u00e9n ella es, por tanto, ante todo, un tiempo de paso: una invitaci\u00f3n a abandonar la imagen que tenemos de nosotros mismos, para encontrar, dentro de la renovada relaci\u00f3n con Dios, nuestro verdadero \u00abyo\u00bb. Solo el Se\u00f1or, en efecto, puede abrirnos a las dimensiones m\u00e1s verdaderas de nuestra personalidad. Es \u00c9l quien nos ense\u00f1a lo que es bueno para nuestra vida y cu\u00e1les son los caminos para alcanzarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, cada paso implica un sacrificio, un abandono de nuestras peque\u00f1as seguridades mundanas \u2212que a veces nos parecen el \u00fanico ancla en el que apoyarnos\u2212 para adherirnos a la roca de Dios. Mortificar la imagen que tenemos de nosotros mismos para seguir a Dios puede darnos la impresi\u00f3n de morir. En realidad, es el comienzo de la resurrecci\u00f3n. <em>El que se pierde, se encuentra<\/em>, dec\u00eda Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir el sacrificio significa dejar espacio para que Otro, Cristo, ocupe su lugar en nuestra existencia, hasta el punto de convertirse en nuestra identidad: <em>no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en m\u00ed<\/em>, dice san Pablo a los G\u00e1latas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo d\u00e9cimo de <em>De civitate Dei<\/em>, San Agust\u00edn afirma que el verdadero sacrificio es la comuni\u00f3n, el paso del yo al nosotros, hasta el punto de decir: \u00abyo soy t\u00fa\u00bb. Dicho de otro modo, el \u00fanico sacrificio aut\u00e9ntico es el amor. He aqu\u00ed la gran revoluci\u00f3n en la historia del mundo, realizada primero por los profetas y luego por Jes\u00fas: la caridad divina hace posible todo sacrificio necesario para afirmar al otro, incluido el de la vida. Por eso la Iglesia considera la vida de los v\u00edrgenes y de los m\u00e1rtires la forma m\u00e1s elevada de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ramilletes de flores que hac\u00edamos de ni\u00f1os \u2212o que a\u00fan hacemos\u2212 s\u00f3lo tienen sentido en esta perspectiva: afirmar que Otro lo es todo. As\u00ed, tambi\u00e9n lo que la Iglesia nos invita a vivir durante este tiempo de Cuaresma, como el ayuno, la limosna y la oraci\u00f3n, no es una renuncia, sino una afirmaci\u00f3n de que en Cristo se nos da todo y solo si Le damos espacio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sacrificio es un camino para abrirnos a Cristo y a su amor. 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