{"id":11757,"date":"2025-04-03T08:32:00","date_gmt":"2025-04-03T06:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=11757"},"modified":"2025-04-08T07:55:15","modified_gmt":"2025-04-08T05:55:15","slug":"despues-de-todos-estos-regalos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/despues-de-todos-estos-regalos\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de todos estos regalos\u2026"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-1366x911.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-2400x1600.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-1024x683.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-2048x1365.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-1600x1067.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/calvano-parete-pedini-ordinazioni-1000x667.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Calvano parete pedini ordinazioni\" \/><\/picture><figcaption>Sor Caterina (en el centro) junto a sor Giulia Parete y sor Teresa Pedini, quienes con ella profesaron los votos solemnes el 25 de marzo.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>\u00abSi Jes\u00fas existe, \u00a1entonces hay que d\u00e1rselo todo, hay que hacerse monja!\u00bb. Reci\u00e9n llegada a Tur\u00edn, se me escap\u00f3 esta frase delante de mis compa\u00f1eras de piso mientras sacud\u00eda el mantel despu\u00e9s de la comida. Con un poco de verg\u00fcenza, dese\u00e9 que no me hubiesen o\u00eddo. En realidad, en ese momento, empezaba a desenvolver un gran regalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Crec\u00ed en Vasto (Abruzzo), entre partidos de baloncesto y paseos por la playa. Mis padres me transmitieron la fe y la pertenencia al movimiento de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n. El para\u00edso tendr\u00eda que ser tan bonito como las vacaciones en la monta\u00f1a con la comunidad. En los primeros a\u00f1os de secundaria, despu\u00e9s de una noche bajo las estrellas con mis amigos, intu\u00ed la promesa de que CL ser\u00eda mi casa para siempre, que ah\u00ed ser\u00eda feliz. Pero m\u00e1s tarde, atravesando una adolescencia m\u00e1s bien fogosa e inquieta, el movimiento perdi\u00f3 toda fascinaci\u00f3n para m\u00ed. La pasi\u00f3n por el deporte me condujo a los salesianos, donde el Se\u00f1or me mantuvo cerca suyo. Sin embargo, una amarga desilusi\u00f3n me embargaba. Despu\u00e9s de las noches delante del mar con mis amigos del colegio, le preguntaba a Dios: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 ha sido de la promesa de alegr\u00eda que me hiciste?\u00bb. En mitad de la tormenta o en el silencio de la noche, siempre me ven\u00eda la misma respuesta: \u00abY t\u00fa, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb. Antes de empezar la universidad, eran pocas cosas las que ten\u00eda claras: no iba a ir por ciencias y no participar\u00eda en la vida de CL. Mi hermano mayor me convenci\u00f3 para ir a Tur\u00edn a estudiar ingenier\u00eda, donde vivir\u00eda en un piso con otras ocho chicas del movimiento. Esta decisi\u00f3n atrevida fue lo que me abri\u00f3 los ojos y permiti\u00f3 a Dios volver a tomar el tim\u00f3n de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Encontr\u00e9 una casa con la puerta abierta<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mientras hac\u00eda las maletas para ir a Tur\u00edn, cinco sacerdotes se preparaban para empezar a vivir en la misma ciudad. Se abri\u00f3 una casa de la San Carlos en la parroquia de Santa Giulia los mismos d\u00edas en que yo entraba en la polit\u00e9cnica. Mis compa\u00f1eras de piso ten\u00edan curiosidad por la llegada de estos sacerdotes y comenzaron a invitarles a cenar al piso. As\u00ed, poco a poco, yo tambi\u00e9n empec\u00e9 a acercarme a ellos. Encontr\u00e9 una casa con la puerta abierta y todo el d\u00eda llena de ni\u00f1os y j\u00f3venes. Una casa a la que pod\u00eda llamar a cualquier hora, sin avisar y para saludar simplemente o aliviar alg\u00fan peso que llevase encima. Estos curas estaban ah\u00ed para m\u00ed, para nosotros, y eran felices. Tambi\u00e9n los amigos que ten\u00eda de CL eran felices. A ojos del mundo, en realidad, mi llegada a Tur\u00edn fue un fracaso. Realmente, ingenier\u00eda no era mi camino; volv\u00ed a empezar y me matricul\u00e9 en dise\u00f1o. En cambio, abr\u00eda un gran regalo: la promesa de Dios era verdad. Cuando mi amigo Giorgio entr\u00f3 en el seminario de la San Carlos, pens\u00e9 que a m\u00ed tambi\u00e9n me gustar\u00eda pertenecer a esta familia, ser misionera de Cristo. Sin embargo, ya lo hab\u00eda intuido a\u00f1os atr\u00e1s, con diecis\u00e9is a\u00f1os, cuando de repente me empez\u00f3 a urgir descubrir mi lugar en el mundo. Delante de las personas que ten\u00eda delante me preguntaba: \u00ab\u00bfQuerr\u00eda ser as\u00ed de mayor?\u00bb. Una noche, en el oratorio, una de nuestras responsables nos hab\u00eda anunciado que se ir\u00eda de voluntariado a Togo. Ah\u00ed pens\u00e9: \u00abEs esto. \u00a1Ser\u00e9 misionera!\u00bb, y corr\u00ed a dec\u00edrselo al sacerdote que nos acompa\u00f1aba. Sab\u00eda que el \u00fanico motivo por el que se puede dar algo es haberlo recibido todo, y sab\u00eda que eso era lo que me hab\u00eda sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando unas simp\u00e1ticas monjas vestidas de azul empezaron a aparecer en los campamentos de verano en Tur\u00edn, me di cuenta con alegr\u00eda de que esta era la vida que Dios me suger\u00eda. Intu\u00eda que \u00c9l me indicaba este camino porque yo nunca habr\u00eda podido imaginarlo. Ahora, despu\u00e9s de estos a\u00f1os pasados con las misioneras, despu\u00e9s de todos estos regalos, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer m\u00e1s que devolv\u00e9rselo todo al Se\u00f1or?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El testimonio de Sor Caterina Calvano, profesa desde el d\u00eda de la fiesta de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11702,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Despu\u00e9s de todos estos regalos\u2026 - Fraternidad San Carlos","description":"El testimonio de Sor Caterina Calvano, profesa desde el d\u00eda de la fiesta de la Anunciaci\u00f3n."},"footnotes":""},"categories":[379],"tags":[342,488,1204],"writers":[593],"regions":[386],"cities":[436],"class_list":["post-11757","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-testimonios","tag-missionarie-es","tag-vocazione-es","tag-voti-es","writers-suor-caterina-calvano","regions-italia-es","cities-roma-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11758,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11757\/revisions\/11758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11757"},{"taxonomy":"writers","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/writers?post=11757"},{"taxonomy":"regions","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/regions?post=11757"},{"taxonomy":"cities","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cities?post=11757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}