{"id":12673,"date":"2025-06-12T09:52:50","date_gmt":"2025-06-12T07:52:50","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=12673"},"modified":"2025-06-26T10:03:04","modified_gmt":"2025-06-26T08:03:04","slug":"de-corazon-a-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/de-corazon-a-corazon\/","title":{"rendered":"De coraz\u00f3n a coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal-1366x1025.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal-1024x768.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal-800x600.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal-500x375.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/DE-LA-MORENA-horizontal-1000x750.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"De la morena horizontal\" \/><\/picture><figcaption>Juli\u00e1n de la Morena durante la procesi\u00f3n del coraz\u00f3n de san Roque Gonz\u00e1lez de Santa Cruz.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Falta poco para el inicio de la procesi\u00f3n. Es uno de los \u00faltimos gestos en los que estoy presente antes de dejar nuestra misi\u00f3n de Asunci\u00f3n, donde he estado durante dos a\u00f1os. Llevamos en procesi\u00f3n por las calles de nuestra parroquia el coraz\u00f3n de san Roque Gonz\u00e1lez de Santa Cruz, un santo muy amado por el pueblo paraguayo. Gracias a \u00e9l nacieron las primeras reducciones jesuitas. Muri\u00f3 m\u00e1rtir. Su cuerpo fue quemado, pero milagrosamente su coraz\u00f3n qued\u00f3 intacto, y, desde hace cuatrocientos a\u00f1os, al mirarlo, parece que sigue latiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La procesi\u00f3n comienza de manera solemne. Un grupo de chicos se van turnando para llevar el palio. Est\u00e1n atentos, cumplen con devoci\u00f3n y respeto su tarea. Estos j\u00f3venes pertenecen a una comunidad guiada por un grupo de frailes franciscanos, que acogen a chicos drogodependientes, v\u00edctimas de una de las plagas m\u00e1s tremendas de Paraguay: el crack. Es posible obtenerlo por poco menos de un d\u00f3lar. A la quinta vez de tomarlo, no puedes dejarlo, te conviertes en dependiente para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy aqu\u00ed tambi\u00e9n para recordar a un amigo suyo, Juan. Hace unas semanas, intent\u00f3 robar en un supermercado y muri\u00f3 en manos de la polic\u00eda. Los frailes franciscanos cuentan que Juan hab\u00eda sido para ellos como el hijo pr\u00f3digo. Cuando lleg\u00f3 a la comunidad, hab\u00eda sido un terremoto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La paz nace de un Padre que no deja de amar a sus hijos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Problemas, tensiones e idas y vueltas a la comunidad. No hab\u00eda sido un chico f\u00e1cil, de hecho, los mismos frailes hab\u00edan pensado que quiz\u00e1 con ese chico no ten\u00edan nada que hacer. Un d\u00eda el superior dijo: \u00abJuan tiene que ser para cada uno de nosotros como el hijo pr\u00f3digo. Nuestra obra sigue y podr\u00e1 continuar solo si vivimos con \u00e9l esta preferencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando dejaron su cad\u00e1ver en el tanatorio y nadie lo reclam\u00f3 para s\u00ed, los primeros y \u00fanicos que se presentaron fueron los frailes. Organizan un funeral por todo lo alto, digno de un pr\u00edncipe y me piden celebrar la misa. Acuden los chicos de la comunidad, los amigos de Juan, con los frailes y las monjas, todos unidos por el mismo dolor. Lloran como si hubiera muerto un familiar cercano.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de terminar la procesi\u00f3n, con un \u00faltimo gesto doy la bendici\u00f3n a cada uno de estos chicos. Acerco el coraz\u00f3n de san Roque al coraz\u00f3n de cada uno de ellos. Muchos se echan a llorar, otros recuperan en su rostro una paz que tal vez hab\u00edan perdido hace mucho tiempo. Una paz que nace de un Padre que no deja de amar a sus hijos, sobre todo a los hijos pr\u00f3digos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hijo pr\u00f3digo y la paz del coraz\u00f3n. Testimonio desde Paraguay.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12055,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"De coraz\u00f3n a coraz\u00f3n - Fraternidad San Carlos","description":"El hijo pr\u00f3digo y la paz del coraz\u00f3n. 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