{"id":13956,"date":"2025-09-18T16:09:39","date_gmt":"2025-09-18T14:09:39","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=13956"},"modified":"2025-09-18T16:09:40","modified_gmt":"2025-09-18T14:09:40","slug":"la-voz-en-la-llanura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/la-voz-en-la-llanura\/","title":{"rendered":"La voz en la llanura"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008-1366x911.avif 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008.avif 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008-1024x683.avif 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008.avif 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008-800x534.avif 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008.avif 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008-500x333.avif 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/572-La_Gran_Sabana-Eco572-CC-2008-1000x667.avif 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"572 la gran sabana eco572 cc 2008\" \/><\/picture><figcaption>Los Llanos, vista desde las laderas de la cordillera andina.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Descendiendo por la Cordillera oriental de Colombia, donde se encuentra la ciudad de Bogot\u00e1 y donde llevo viviendo desde hace casi dos a\u00f1os, hay un punto en el camino donde las vistas a la llanura son espectaculares.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi primer viaje al Llano con don Carlo Zardin, me impresion\u00f3 la inmensa campi\u00f1a que se extend\u00eda hasta el horizonte. Era como mirar el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>El motivo de nuestro viaje era visitar una peque\u00f1a comunidad de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n, cuna del movimiento en Colombia, que se encuentra en un pueblo situado en las faldas de la Cordillera. Al llegar, el calor tropical se mezcl\u00f3 con la bienvenida de los amigos llaneros que nos invitaron aquella noche a una fiesta de cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed conoc\u00ed a Pedro, uno de los amigos del cumplea\u00f1ero. Durante la fiesta, Pedro acompa\u00f1\u00f3 con un arpa las canciones populares del lugar. Me encant\u00f3 el sonido de su instrumento y habl\u00e9 con \u00e9l el resto de la noche. Al final le invit\u00e9 a participar de un retiro que har\u00edamos con los universitarios del movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, Pedro me expres\u00f3 su deseo de recibir el bautismo y don Carlo me pidi\u00f3 prepararle para el sacramento. Por esta raz\u00f3n, empec\u00e9 a hacer el viaje de la Cordillera cada mes, para ir a ver a Pedro y un grupo de j\u00f3venes de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>He descubierto la belleza de acompa\u00f1ar a Pedro en la escucha de Su voz y de ayudarle a responder con libertad.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los momentos de catequesis con \u00e9l han marcado el tiempo que he pasado aqu\u00ed en Colombia de seminarista, durante el a\u00f1o de misi\u00f3n en el extranjero, y el pueblecito de la llanura se ha convertido en una segunda casa. No siempre ha sido f\u00e1cil acompa\u00f1ar a Pedro. Algunas circunstancias de su vida no le ayudaban. Sin embargo, lo que me ha sorprendido es que nada de eso ha minado su deseo de ser bautizado. Desde que lo conoc\u00ed, nuestra relaci\u00f3n ha crecido, incluyendo errores y perd\u00f3n, atravesando momentos de distracci\u00f3n y de memoria. Su deseo ha seguido fluyendo, como el r\u00edo que atraviesa la llanura hacia el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos meses me ha sorprendido lo tenaz que es la voz de Dios, que sigue atray\u00e9ndolo a s\u00ed mismo con ternura, a trav\u00e9s de rostros y hechos. Sostenido por los hermanos que viven conmigo, he descubierto la belleza de acompa\u00f1ar a Pedro en la escucha de Su voz y de ayudarle a responder con libertad. Por primera vez, he hecho experiencia de la paternidad, se\u00f1al\u00e1ndole la felicidad que le espera en la compa\u00f1\u00eda de la Iglesia. Una experiencia que se vuelve posible gracias a la paternidad de los que me acompa\u00f1an a responder a mi vocaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acompa\u00f1ar a un joven en el descubrimiento de la voz de Dios. Testimonio, Colombia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13466,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"La voz en la llanura - Fraternidad San Carlos","description":"Acompa\u00f1ar a un joven en el descubrimiento de la voz de Dios. 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