{"id":14111,"date":"2025-10-01T15:38:00","date_gmt":"2025-10-01T13:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=14111"},"modified":"2025-10-01T16:39:56","modified_gmt":"2025-10-01T14:39:56","slug":"acogidos-por-una-sonrisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/acogidos-por-una-sonrisa\/","title":{"rendered":"Acogidos por una sonrisa"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso-1366x907.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso-1024x680.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso-800x531.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso-500x332.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/bambin-gesu-pediatria-ingresso-1000x664.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Bambin gesu pediatria ingresso\" \/><\/picture><\/figure>\n\n\n<p>Nos despedimos con la mano de un ni\u00f1o con el que nos hemos entretenido y abrimos la puerta corredera de su habitaci\u00f3n, y la cerramos al salir con cuidado. Nos encontramos en el reparto de Pediatr\u00eda general del hospital Bambin Ges\u00f9 de Roma, donde todos los s\u00e1bados vamos dos seminaristas (Gianpaolo y yo) a visitar a ni\u00f1os enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>Miramos la hora, tenemos tiempo para pasar a otra habitaci\u00f3n. Como siempre, llamamos a la puerta, nos asomamos y decimos que somos seminaristas. Y, como siempre, nos miran extra\u00f1ados, nadie espera esta visita. Vemos dos camas y dos butacas ocupadas. Como son menores, es necesario que al menos uno de los padres est\u00e9 con ellos, tambi\u00e9n por la noche. Levantan la cabeza y nos examinan, alguno tuerce la boca, pero los adultos nos dan v\u00eda libre. Nos colocamos delante de la cama de Michela, una chica de 15 a\u00f1os con problemas de alimentaci\u00f3n e intentamos entablar una conversaci\u00f3n con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos interesa saber qui\u00e9n es, de d\u00f3nde viene y qu\u00e9 estudia. Responde con monos\u00edlabos, tiene los ojos puestos en el m\u00f3vil y con una mano se cubre su boca. El desaf\u00edo es dif\u00edcil, pero no nos rendimos. Al cabo de unos minutos, conseguimos arrancarle una breve sonrisa y las manos, que antes no paraban de tocarse los labios, se relajan.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo podemos querer a esta chica?\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se acaba el tiempo. Nos despedimos de Michela, su madre y los pacientes de la otra cama. Antes de llegar al coche, hablamos un poco. Nos surge de manera espont\u00e1nea una pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podemos querer a esta chica?\u00bb. No podemos resolver su problema y la compa\u00f1\u00eda que podemos ofrecerle es muy limitada. Aparentemente, Michela solo es una persona que pasa por nuestra vida durante unos minutos y a la que probablemente no volveremos a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de una semana volvemos al hospital. Vamos con miedo; quiz\u00e1 Michela prefiere quedarse sola con su madre, sin dos desconocidos que se entrometan en su intimidad. Encontramos la puerta de su habitaci\u00f3n abierta, pero seguimos fuera y echamos una ojeada para ver qu\u00e9 hacemos. Entonces, sucede un peque\u00f1o milagro.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cabeza rubia se asoma y aparece en nuestro campo de visi\u00f3n, quiz\u00e1 atra\u00edda por las risas que nos intercambiamos con los enfermeros. Nos mira unos segundos y al final sonr\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces, cuando entro en la habitaci\u00f3n de un hospital, estoy preocupado por tener que comunicar algo que estoy viviendo en el seminario, o hablar de la relaci\u00f3n con Jes\u00fas que me ha cambiado la vida. En ese instante, he entendido que yo soy el que es acogido, es \u00c9l quien me tiende su mano a trav\u00e9s de estas personas que, a pesar de todo, me invitan a pasar un rato con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, con esa sonrisa, hemos sido acogidos. Somos acogidos por las ganas que tienen Michela y su madre de hablar y re\u00edr. Y ah\u00ed, en una habitaci\u00f3n del hospital, entre m\u00e1quinas y pitidos intermitentes, estamos en Su casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el encuentro con otro somos introducidos en \u00abSu casa\u00bb. Un testimonio sobre la caritativa en el hospital pedi\u00e1trico Bambin Ges\u00f9 (Roma).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13112,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Acogidos por una sonrisa - Fraternidad San Carlos","description":"En el encuentro con otro somos introducidos en \u00abSu casa\u00bb. 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