{"id":14288,"date":"2025-10-17T17:31:18","date_gmt":"2025-10-17T15:31:18","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=14288"},"modified":"2025-10-17T17:31:20","modified_gmt":"2025-10-17T15:31:20","slug":"un-si-vivido-juntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/un-si-vivido-juntos\/","title":{"rendered":"Un s\u00ed vivido juntos"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-1366x910.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-1024x682.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-2048x1365.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-1600x1066.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/MSCB-hp8-1000x666.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Mscb hp8\" \/><\/picture><figcaption>Misioneras de San Carlos durante una excursi\u00f3n en la monta\u00f1a.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Hace veinte a\u00f1os, a las afueras de Roma, una joven de veinticuatro a\u00f1os, Rachele Paiusco daba vida a las Misioneras de San Carlos Borromeo, hoy presentes en tres continentes diferentes. Desde aquel primer \u00abs\u00ed\u00bb, hoy son casi cuarenta hermanas las que pertenecen al instituto femenino. Un \u00abs\u00ed\u00bb que est\u00e1 generando frutos imprevistos a trav\u00e9s de la fascinaci\u00f3n que provoca la felicidad que viven estas j\u00f3venes mujeres en su vocaci\u00f3n. La casa es el lugar principal de la vida comunitaria, donde, entre silencio, oraci\u00f3n y tareas de todo tipo, su amistad se abre a distintas formas de acogida, transform\u00e1ndose en un lugar familiar para muchos y un enclave luminoso en el lugar donde se encuentran.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nairobi<\/h2>\n\n\n\n<p>Kenia fue el primer destino extranjero de las misioneras. La casa fue inaugurada en el 2012, en un contexto marcadamente tribal. Nada m\u00e1s aterrizar, uno queda impresionado por lo diferente que es \u00c1frica respecto a todo lo que ha vivido hasta entonces. Se ve especialmente en la pobreza de las calles de tierra y en las chabolas de chapa. Al mismo tiempo, se percibe inmediatamente una apertura humana diferente. Te recibe una marea de ni\u00f1os entusiastas y sonrientes, hijos de todos y de nadie, que gritan: <em>\u00a1Wazungu!<\/em> (\u00ab\u00a1los blancos!\u00bb). Acogen a los reci\u00e9n llegados entre abrazos y apretones de manos, como si volvieran a ver a viejos amigos. Hay ni\u00f1os por todas partes. La tasa de fertilidad es tres veces superior a la de Italia y no tienen <em>tablets<\/em> o <em>smartphone<\/em>s que les retengan en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>En la parroquia de St. Joseph en Kahawa Sukari, con sus 50.000 habitantes, la actividad de las hermanas, ordenada en funci\u00f3n de la regla de silencio y oraci\u00f3n que siguen, es incesante, entre las horas dedicadas a la educaci\u00f3n en los colegios y la compa\u00f1\u00eda que ofrecen en el hospital donde colabora la Fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Desde aquel primer \u00abs\u00ed\u00bb, hoy son casi cuarenta hermanas las que pertenecen al instituto femenino.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las iniciativas que han nacido con ellas supone una absoluta novedad en el mundo keniata: el <em>Ujiachilie<\/em> (\u00abd\u00e9jate hacer\u00bb). Es una propuesta que re\u00fane a m\u00e1s de cincuenta madres con hijos discapacitados y les ofrece un recorrido que combina la fisioterapia gratuita en el St. Joseph Hospital y momentos comunitarios todos los martes para verse, cantar, bailar y comer juntos. Las Misioneras acompa\u00f1an a estas mujeres \u2212la mayor\u00eda muy pobres, muchas protestantes\u2212, y les proponen un rato de m\u00fasica y catequesis mientras j\u00f3venes voluntarios cuidan a los hijos durante unas horas. Entre ellos se encuentran Max, un ni\u00f1o sordomudo que desconoce el lenguaje de signos, Kalvin, que tiene un derrame cerebral, Faith, una ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os que est\u00e1 empezando a caminar y a hablar despu\u00e9s de haber pasado la tuberculosis, y Kamao, que tiene s\u00edndrome de Down, que es un <em>show<\/em> en s\u00ed mismo gracias a sus habilidades sociales y coreogr\u00e1ficas.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento de <em>Ujiachilie<\/em> es un verdadero milagro, pues los hijos discapacitados son una verg\u00fcenza para la familia y la tribu, que a menudo este hecho provoca que el marido se separe de la mujer o se distancie del hogar. En este lugar, por el contrario, las mujeres encuentran unos brazos abiertos, hasta el punto de que muchas de ellas caminan una hora y media con los hijos a sus espaldas (alguno de ocho a\u00f1os con convulsiones) por las calles destruidas de las afueras de la ciudad. Se hace realidad el \u00abcompartir las necesidades para compartir el sentido de la vida\u00bb, que, sin tener instrucci\u00f3n ni historia, estas madres intuyen al ver c\u00f3mo se les trata a ellas y a los que eran hijos de la verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Denver<\/h2>\n\n\n\n<p>En las inmediaciones de las Monta\u00f1as Rocosas, en la rica Broomfield, cerca de Denver, surge la misi\u00f3n americana, donde las hermanas se unieron a los sacerdotes de la Fraternidad. Ir\u00f3nicamente denominada \u00abTruman Show\u00bb, Broomfield parece la ciudad perfecta: calles limpias, ni una brizna de hierba fuera de lugar en las espl\u00e9ndidas villas americanas, donde cada vecino siempre est\u00e1 dispuesto a una sonrisa acompa\u00f1ada de un \u00ab\u00a1Buenos d\u00edas!\u00bb a\u00fan m\u00e1s agradable. Sin embargo, detr\u00e1s de esta imagen impecable, se esconde a menudo una soledad devastadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la historia de Fred, al que las misioneras conocieron en sus visitas al hospital. Era enfermo terminal y quiso tomar la irrevocable decisi\u00f3n de poner fin a su vida a trav\u00e9s de la eutanasia (en Colorado es legal y ampliamente aceptada, incluso promovida). Sin insistencia, simplemente dedic\u00e1ndole tiempo y acompa\u00f1\u00e1ndole en su dolor, tras meses de lucha, Fred fue posponiendo la decisi\u00f3n final hasta verse conmovido por la evidencia de un amor gratuito: \u00abYo no me merezco estos cuidados\u00bb. Una historia parecida al pobre que fue acogido por Madre Teresa en el momento de su muerte y que se vio muriendo \u00abcomo un pr\u00edncipe\u00bb. La misma Madre Teresa recordaba que \u00abla soledad y la sensaci\u00f3n de no sentirse amados es la forma m\u00e1s terrible de pobreza\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n la casa de Denver es un lugar precioso ante los desaf\u00edos americanos, donde la intuici\u00f3n de un bien mayor lleva a familias a dejar sus propios Estados y trasladarse a miles de kil\u00f3metros para vivir en esta \u00abnueva\u00bb comunidad, donde es posible inscribir a los hijos en el colegio donde colaboran las Misioneras y compartir con ellas y los sacerdotes de la Fraternidad la vida de la parroquia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Grenoble<\/h2>\n\n\n\n<p>En las faldas de los Alpes franceses nace la casa m\u00e1s reciente de estos veinte a\u00f1os. De la Francia \u00abhija predilecta de la Iglesia\u00bb apenas quedan los campanarios como testimonio de una historia alejada en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Misioneras, acogidas con gran apertura y disponibilidad por parte del obispo Guy de Kerimel, se ocupan en primer lugar de acompa\u00f1ar a las personas y dar clase en el Liceo ITEC Duchesne, cercano a su casa. Formalmente es un instituto cat\u00f3lico, pero la mayor\u00eda de los alumnos no son creyentes y muchos de ellos ni siquiera est\u00e1n bautizados. Precisamente, con estos chicos, con universitarios y j\u00f3venes adultos se est\u00e1 realizando lo que dec\u00eda P\u00e9guy: \u00abla gracia de Dios es testaruda: si encuentra cerrada una puerta, entra por la ventana\u00bb. Dios encuentra muchos caminos cuando los hombres lo rechazan y en Francia hay muchos que vuelven a la fe y piden el bautismo, ah\u00ed donde aparentemente estaban cerradas todas las puertas del coraz\u00f3n. En un ambiente tan laico, solo el hecho de llevar el h\u00e1bito es ocasi\u00f3n de \u00abvolver a abrir el escenario del mundo a Dios\u00bb, como dijo una vez don Massimo Camisasca. La curiosidad con la que la gente se fija en las Misioneras muchas veces se convierte en fuente de nuevas relaciones.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La acogida se ha convertido en la constante maternal de estos a\u00f1os misioneros.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La casa tambi\u00e9n est\u00e1 abierta a ni\u00f1os, j\u00f3venes y amigos. Organizados por grupos, van <em>chez les soeurs<\/em>, \u00aba casa de las hermanas\u00bb, para que todos sepan que la casa de las monjas es tambi\u00e9n su casa. As\u00ed es la Iglesia, que a trav\u00e9s de ellas est\u00e1 conociendo a personas de todo tipo y procedencia (creyentes, ateos, cat\u00f3licos tradicionalistas, agn\u00f3sticos&#8230;), que se ponen juntos a caminar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Magliana<\/h2>\n\n\n\n<p>En lo que fue la primera casa de las Misioneras, hasta su traslado en 2017 a la Via Aurelia Antica, se encuentra ahora la misi\u00f3n en Magliana Vecchia, un barrio complejo, m\u00e1s conocido por las cr\u00f3nicas de los a\u00f1os 70 que por su vitalidad actual. La vida cotidiana se desarrolla entre talleres creativos, visitas a los enfermos y ancianos del barrio, y, despu\u00e9s de la misa dominical, el esperado desayuno comunitario en los salones parroquiales de Madonna del Rosario. La devoci\u00f3n mariana est\u00e1 muy presente en el culto popular, que \u00faltimamente ha restablecido antiguas tradiciones olvidadas, como la Virgen Peregrina en las casas del barrio y la procesi\u00f3n por sus calles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlama a la puerta y mi madre te abrir\u00e1\u2026En el jard\u00edn est\u00e1 Dios, te espera y quiere hablar contigo, puedes sentarte cerca y escuchar\u00bb, dice una canci\u00f3n de Chieffo, que describe mejor que nadie lo que hoy es esta casa.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, desde el a\u00f1o 2021, Magliana se ha convertido en un lugar de acogida para mujeres j\u00f3venes, que por motivos muy distintas y con historias muy diferentes, pasan unos meses viviendo con las misioneras haciendo un camino personal. Se les propone permanecer con ellas un m\u00ednimo de tres meses y un m\u00e1ximo de dos a\u00f1os, para poder tener el tiempo suficiente y hacer un trabajo sobre s\u00ed mismas, proporcion\u00e1ndoles herramientas para el camino que les espera en los a\u00f1os siguientes. La acogida se ha convertido en la constante maternal de estos a\u00f1os misioneros, la forma en que se muestra a j\u00f3venes y adultos, familias o amigos, en todos los rincones del mundo, la belleza y la felicidad de un \u00abs\u00ed\u00bb constantemente renovado y vivido juntos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Misioneras de San Carlos cumplen veinte a\u00f1os de historia. 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