{"id":16762,"date":"2026-02-13T10:56:40","date_gmt":"2026-02-13T09:56:40","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=16762"},"modified":"2026-02-27T10:21:20","modified_gmt":"2026-02-27T09:21:20","slug":"un-abismo-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/un-abismo-de-amor\/","title":{"rendered":"Un abismo de amor"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-1366x911.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-1024x683.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-2048x1366.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-1600x1067.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BADIANI-1000x667.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Badiani\" \/><\/picture><figcaption>Tommaso Badiani durante una convivencia con universitarios.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Hace un tiempo fui al hospital a visitar a Juanita (nombre ficticio, nda), una joven amiga nuestra. Cuando solo ten\u00eda cuatro a\u00f1os, sus padres fallecieron, ambos a causa de un tumor. Sus abuelos la acogieron en su casa junto con su hermano peque\u00f1o Alejandro, que entonces solo ten\u00eda dos a\u00f1os, y a\u00fan viven con ellos. Durante todo este tiempo, t\u00edos y primos han cuidado de los dos hermanos con la ternura y la atenci\u00f3n propias de las familias mexicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La semana previa a mi visita, Juanita tuvo un accidente. Mientras planchaba en el hotel donde trabaja con una m\u00e1quina industrial, una manga se le qued\u00f3 atrapada en el rodillo de planchado, y el brazo derecho qued\u00f3 totalmente aplastado. Sus compa\u00f1eros la llevaron inmediatamente al hospital, donde, tras dos operaciones de casi diez horas cada una, los m\u00e9dicos tuvieron que amputarle el brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando entr\u00e9 en su habitaci\u00f3n, sus familiares me dejaron a solas con ella. Me encontr\u00e9 frente a una ni\u00f1a menuda, casi una adolescente, con gafas de cristales gruesos. Nos presentamos y le dije que ten\u00eda el mismo nombre que mi abuela. Por un momento, nos re\u00edmos. Luego lleg\u00f3 la pregunta que esperaba: \u00abTommaso, \u00bfpor qu\u00e9 a m\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 Dios ha permitido que me pasara esto?\u00bb. \u00abNo lo s\u00e9, Juanita\u00bb, le respond\u00ed. \u00abLo que s\u00e9 es que cualquier cruz que Dios permite siempre tiene un \u00fanico objetivo, aunque nos parezca absurdo: ayudarnos a descubrir que \u00c9l es Padre, llevarnos hacia sus brazos. Debemos preguntarnos qu\u00e9 bien prepara Dios a trav\u00e9s del mal que te ha sucedido. Es lo que descubriremos en el tiempo si permanecemos fieles a \u00c9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Por un instante se levanta el velo de lo visible y se vislumbra el oc\u00e9ano del Misterio invisible.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tras unos instantes de silencio, Juanita desvi\u00f3 la mirada, como para concentrarse en lo que estaba a punto de contar: \u00ab\u00bfSabes qu\u00e9? Mar\u00eda me ha hecho un regalo enorme. Por eso estoy segura de que no me abandonar\u00e1 en esta prueba. Como sabr\u00e1s, perd\u00ed a mi madre cuando ten\u00eda cuatro a\u00f1os. \u00daltimamente, hab\u00eda empezado a olvidar el sonido de su voz. Me esforzaba por recordarlo, pero no lo consegu\u00eda. Hace dos noches, tuve un sue\u00f1o. Me encontraba en una habitaci\u00f3n completamente blanca y o\u00ed una voz que me dec\u00eda: \u201cNo tengas miedo, a\u00fan no ha llegado tu hora. Todav\u00eda te necesito. No te preocupes, estoy aqu\u00ed esper\u00e1ndote\u201d. Por la ma\u00f1ana, cuando me despert\u00e9, me di cuenta de que era la voz de mi madre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras hablaba, el rostro de Juanita parec\u00eda transfigurado. Ten\u00eda los ojos muy abiertos, miraba el cielo, y las l\u00e1grimas le ba\u00f1aban las mejillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego volvi\u00f3 a mirarme y me dijo: \u00abS\u00e9 que ser\u00e1 muy dif\u00edcil. Tendr\u00e9 que aprender a hacer todo con la mano izquierda. Pero no tengo miedo. Nunca me he sentido tan querida como estos d\u00edas: mis abuelos, mis t\u00edos, mis primos, mis amigos han venido a visitarme y me han escrito. Nunca me hab\u00eda dado cuenta de todo el amor que me rodea\u00bb. La confes\u00e9 y nos despedimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al salir, sent\u00ed una extra\u00f1a sensaci\u00f3n. Me vino a la mente lo que dice el Evangelio de Mar\u00eda en el momento del anuncio del \u00e1ngel: Al o\u00edr estas palabras, ella se turb\u00f3 (cfr. Lc 1,29). As\u00ed me sent\u00eda yo. La irrupci\u00f3n de lo divino siempre provoca turbaci\u00f3n. Por un instante se levanta el velo de lo visible y se vislumbra el oc\u00e9ano de misterio invisible que envuelve el breve espacio en el que se desarrolla nuestra vida. Un oc\u00e9ano que es un abismo de amor. Sumergir la mirada en \u00e9l, aunque sea solo por un instante, da v\u00e9rtigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la preciosa condici\u00f3n de ser sacerdote: ser un hombre que se encuentra en el l\u00edmite del abismo que divide y une el cielo y la tierra.<em>e parole ella rimase turbata<\/em> (Lc 1,29). In effetti, ero turbato. L\u2019irrompere del divino provoca sempre turbamento. Per un istante si alza il velo del visibile e si intravede l\u2019oceano di mistero invisibile che avvolge lo spazio breve in cui la nostra vita si svolge. Un oceano che \u00e8 un abisso d\u2019amore. Immergerci lo sguardo, anche per un istante soltanto, d\u00e0 le vertigini.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c8 questa la bellissima condizione del sacerdote: essere un uomo sul confine dell\u2019abisso che divide e unisce il cielo e la terra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visitar a una persona en el hospital y salir con la certeza de haber encontrado algo m\u00e1s. Un relato desde M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14586,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Un abismo de amor - Fraternidad San Carlos","description":"Visitar a una persona en el hospital y salir con la certeza de haber encontrado algo m\u00e1s. 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