{"id":17595,"date":"2026-04-10T14:55:16","date_gmt":"2026-04-10T12:55:16","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/il-mondo-in-piazza-vittorio\/"},"modified":"2026-04-10T14:55:18","modified_gmt":"2026-04-10T12:55:18","slug":"el-mundo-en-la-plaza-vittorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/el-mundo-en-la-plaza-vittorio\/","title":{"rendered":"El mundo en la plaza Vittorio"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-1366x738.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-1024x553.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-2048x1106.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-800x432.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-1600x864.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-500x270.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/illustrazione-130-Ill_fem2511-1000x540.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Opera senza titolo\" \/><\/picture><\/figure>\n\n\n<p>La parroquia de Sant\u2019Eusebio se encuentra en el coraz\u00f3n del Esquilino, en piazza Vittorio, un punto de encuentro entre culturas. Hay much\u00edsimos chinos, pero tambi\u00e9n banglades\u00edes, nigerianos e indios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando salgo del portal de casa cada ma\u00f1ana para abrir la iglesia y echo un vistazo a la plaza, se me ensancha el coraz\u00f3n. Tengo la impresi\u00f3n de estar ante el mundo entero. Y, sin embargo, no pocas veces, al caminar bajo los soportales, soy yo quien se siente extranjero. La gente pasa a mi lado con sus trajes tradicionales y hablando lenguas que no entiendo. Incluso en el atrio de la iglesia, frente a una de las mezquitas m\u00e1s grandes de la zona, me siento un hu\u00e9sped.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Siempre se sorprende y dice que es justamente lo que buscaba.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La cantidad de gente que acude a nuestra parroquia es muy reducida. Las pocas personas presentes son en su mayor\u00eda ancianos o familias j\u00f3venes que se han trasladado a Roma por motivos de trabajo. Adem\u00e1s, al estar en el centro, casi el 70% de las viviendas se ha transformado en un <em>bed and breakfast<\/em>. Todo esto dificulta la integraci\u00f3n y hace m\u00e1s complicada la vida comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, creo que nuestra parroquia es la mejor del mundo, precisamente porque se encuentra en el centro del mundo, pero sobre todo porque cada d\u00eda, de la ma\u00f1ana a la noche, tengo encuentros \u2212bonitos o dif\u00edciles, pero siempre imprevisibles\u2212 que ponen a prueba mi apertura ante la continua novedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevo en el coraz\u00f3n algunos hechos, preciosos y\/o dolorosos, que han marcado mi vida por lo que el Se\u00f1or ha hecho y sigue haciendo en la historia de mis cuarenta a\u00f1os de sacerdocio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El chico chino<\/h2>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, en la iglesia, suena el timbre del confesionario. Abro y me encuentro ante un chico chino de 18 a\u00f1os. Me pide ser bautizado. Sorprendido, le invito a pasar y empezamos a hablar. Quiere hacerse cat\u00f3lico porque cree que as\u00ed se acercar\u00e1 m\u00e1s a Dios. Frecuenta la iglesia evang\u00e9lica china \u2212en piazza Vittorio hay nada menos que tres\u2212, pero no est\u00e1 bautizado y esa comunidad no le satisface.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ponerlo a prueba, le explico las dificultades del camino catecumenal en la Iglesia cat\u00f3lica: dos a\u00f1os de preparaci\u00f3n, un encuentro semanal conmigo y una reuni\u00f3n mensual en la parroquia junto a otros catec\u00famenos. Sin dudarlo, me responde que le parece perfecto. Desde entonces nos vemos regularmente y es fidel\u00edsimo: cada domingo lo veo en misa, aunque todav\u00eda no puede recibir los sacramentos. En la Pascua de 2026 ser\u00e1 bautizado en nuestra parroquia.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre que nos vemos y le hablo de la belleza del encuentro con Jes\u00fas en la vida cristiana, se sorprende y dice que es justamente lo que buscaba, aunque no supiera qu\u00e9 necesitaba. Para m\u00ed, cada vez revivo la belleza del encuentro que cambi\u00f3 mi vida, el que tuve con el movimiento de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n, donde tambi\u00e9n yo tengo la certeza de que lo que busco cada d\u00eda es el rostro de Jes\u00fas en las personas que \u00c9l pone ante m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El amigo inesperado<\/h2>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda se presenta un hombre preguntando si me acuerdo de \u00e9l. Su rostro me resulta familiar, pero no logro situarlo. Luego descubro que es el padre de una ni\u00f1a a la que bautic\u00e9 hace dos a\u00f1os. Durante los encuentros de preparaci\u00f3n, algo le hab\u00eda impactado y empez\u00f3 a leer los textos que yo recomendaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha vuelto a buscarme porque, aunque hab\u00eda sido bautizado de peque\u00f1o, no ha recibido ning\u00fan otro sacramento. Ahora pide la Primera Comuni\u00f3n y la Confirmaci\u00f3n. Le propongo un camino de preparaci\u00f3n y, tras algunas semanas, durante la misa de la Primera Comuni\u00f3n de los ni\u00f1os, tambi\u00e9n \u00e9l recibe los sacramentos: confesi\u00f3n, comuni\u00f3n y confirmaci\u00f3n. Es conmovedor verlo, ya adulto, en medio de los ni\u00f1os, recibir la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n presentes su mujer, sus hijas y, sobre todo, sus padres ancianos. Al final de la misa, el padre me toma aparte y, agradeci\u00e9ndome, me dice que quiz\u00e1 yo he sido para su hijo un padre mejor que \u00e9l, y que ese es el d\u00eda m\u00e1s bonito de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no termina ah\u00ed. Poco despu\u00e9s, mi nuevo amigo empieza a dar clases en una escuela profesional, para transmitir a los j\u00f3venes \u2212casi todos extranjeros\u2212 la belleza de la fe que est\u00e1 viviendo. As\u00ed lo dec\u00eda. Y todav\u00eda hoy, cada noche, despu\u00e9s de la misa, me cuenta las dificultades de ense\u00f1ar Lengua y Literatura a futuros carpinteros, electricistas y mec\u00e1nicos; pero tambi\u00e9n c\u00f3mo, partiendo de las personas concretas que tiene delante, surgen ocasiones de vida verdadera. Veo en sus ojos el afecto hacia esos chicos, a menudo llegados a Italia tras viajes desesperados. Cada vez que lo encuentro, percibo la presencia viva del Se\u00f1or que act\u00faa y construye, a trav\u00e9s de las personas, ese mundo nuevo que todos deseamos para nuestra ciudad y nuestro barrio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La profesora anciana<\/h2>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda me llama por tel\u00e9fono una se\u00f1ora. Por la voz, entiendo que es mayor. Me pide una cita, pidi\u00e9ndome que no sea de noche porque no ve bien. Me ofrezco enseguida a ir a su casa, pero ella reacciona: \u201c\u00a1No, no es posible!\u201d, dice. \u201cMi marido no cree y nunca aceptar\u00eda que yo hablara con un sacerdote\u201d. As\u00ed que nos encontramos en la parroquia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene 84 a\u00f1os, profesora jubilada, igual que su marido, de la universidad La Sapienza. No creen y ni siquiera han bautizado a sus hijos. Ahora vive con una pregunta que la atormenta: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 ha servido mi vida?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pregunta tan maravillosa! Esa angustia es el modo en que Jes\u00fas le est\u00e1 conduciendo para encontrarlo. Le digo: \u201cSe\u00f1ora, no s\u00e9 c\u00f3mo el Se\u00f1or saldr\u00e1 a su encuentro, pero puedo decirle qu\u00e9 me ha pasado a m\u00ed. Veo que Jes\u00fas ha esperado 84 a\u00f1os para traerla aqu\u00ed, hoy. \u00c9l es verdaderamente el Se\u00f1or que acompa\u00f1a con paciencia y sabe esperar nuestros tiempos, nuestra libertad. Para m\u00ed, esto ya es el encuentro con \u00c9l, que hoy nos revela su rostro de misericordia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, seguimos siendo amigos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El joven problem\u00e1tico<\/h2>\n\n\n\n<p>Los encuentros con las personas son decisivos para que el rostro del Se\u00f1or se manifieste. A veces, sin embargo, traen consigo tambi\u00e9n mucho sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cientos de personas vienen a la parroquia a pedir dinero. S\u00e9 que la mayor\u00eda lo usar\u00e1 para beber o drogarse. Me encuentro ante una impotencia total: si doy el dinero, no les hago bien; si no lo doy, corren el riesgo de volverse violentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con algunos colaboradores jubilados de la parroquia, hemos puesto en marcha dos centros de escucha de C\u00e1ritas. Cada vez que alguien pide ayuda, lo invitamos a pasar por el centro para ver c\u00f3mo podemos apoyarlo. As\u00ed comprobamos si realmente quieren ser ayudados: muchos aceptan y nace un di\u00e1logo; otros se marchan. En cualquier caso, la decisi\u00f3n queda en sus manos, mientras nuestra disponibilidad permanece.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>\u201c\u00bfPara qu\u00e9 ha servido mi vida?\u201d. \u00a1Qu\u00e9 pregunta tan maravillosa!<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay familias extranjeras que tienen dificultades para mantenerse. Para ellas, junto con los feligreses, recogemos alimentos que luego distribuimos una vez al mes. \u00a1Cu\u00e1ntas personas necesitadas encontramos! Y, sin embargo, la necesidad m\u00e1s grande sigue siendo aprender a tomar decisiones justas. Y es precisamente aqu\u00ed donde el don de la fe ayuda a vivir con realismo, sin ceder a las ilusiones de un bienestar que no llega.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, mientras estaba en el despacho, me llam\u00f3 don Paolo, el sacerdote que vive conmigo. Hab\u00eda o\u00eddo ruidos en la iglesia. Un joven estaba destrozando el reclinatorio delante del crucifijo para coger el dinero de la caja de limosnas que hab\u00eda dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos acercamos y le pedimos que se detuviera. Su respuesta fue sorprendente: \u201cCuando tengo dinero, lo dejo. Cuando no lo tengo, lo cojo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperamos a que se lo llevara todo. Al salir corriendo, reparti\u00f3 el dinero con nosotros y se despidi\u00f3. Era evidente que ten\u00eda problemas psiqui\u00e1tricos. A pesar del da\u00f1o, sent\u00ed una gran ternura al pensar en su sufrimiento y en su abandono, tambi\u00e9n por parte de las instituciones. No era el \u00fanico. La mayor\u00eda de las personas en situaci\u00f3n de pobreza que encuentro tiene tambi\u00e9n problemas ps\u00edquicos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p>Cada vez que abro la iglesia, el coraz\u00f3n se me ensancha. Vivo a la espera de c\u00f3mo el Se\u00f1or querr\u00e1 manifestarse ese d\u00eda, espero ver el rostro que Jes\u00fas tomar\u00e1 en las personas que encontrar\u00e9. Esta posibilidad cotidiana es realmente un gran don para m\u00ed y para la casa que aqu\u00ed, en Sant\u2019Eusebio, comparto con mis hermanos sacerdotes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando nos reunimos a comer o cenar, el relato del d\u00eda vivido es siempre ocasi\u00f3n de asombro. Por la noche, al celebrar la misa con las pocas personas mayores presentes, entregamos a Dios todas las necesidades encontradas, todos los sufrimientos vistos a lo largo del d\u00eda. Juntos le pedimos al Se\u00f1or que nos ayude a confiar en \u00c9l y que nos libre de la tentaci\u00f3n de pensar que podemos salvar el mundo; solo \u00c9l puede hacerlo, a trav\u00e9s de nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A dos pasos de la estaci\u00f3n Termini se encuentran todas las culturas del mundo. 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