{"id":18075,"date":"2026-06-05T14:57:56","date_gmt":"2026-06-05T12:57:56","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/rubare-il-paradiso\/"},"modified":"2026-06-05T14:57:59","modified_gmt":"2026-06-05T12:57:59","slug":"robar-el-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/robar-el-paraiso\/","title":{"rendered":"Robar el para\u00edso"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-1366x911.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-1024x683.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-2048x1366.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-1600x1067.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/20251208-Citta-del-Messico-Festa-patronale-peruzzo-2-1000x667.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"20251208 Citta\u0300 del Messico Festa patronale peruzzo\" \/><\/picture><figcaption>El padre Stefano Peruzzo durante la procesi\u00f3n de la fiesta patronal de la parroquia.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son las ocho y media de la ma\u00f1ana. Despu\u00e9s de un rato de silencio, salgo de casa para rezar el rosario mientras camino hacia el parque cercano. A\u00fan no he terminado el primer misterio cuando oigo que alguien me llama: \u00ab\u00a1Padre, padre!\u00bb. Una mujer se asoma a la ventana y me dice que lleva varios d\u00edas intentando encontrar a un sacerdote, pero sin \u00e9xito. Confieso que me cuesta creerlo: la parroquia est\u00e1 a tres minutos de su casa y siempre hay una secretaria disponible para localizar a un sacerdote en caso de necesidad, desde las nueve de la ma\u00f1ana hasta las seis de la tarde. Sin embargo, dejo a un lado estas consideraciones y la escucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me explica que su padre, reci\u00e9n salido del hospital, se encuentra en una situaci\u00f3n de salud muy delicada y desea ver a un sacerdote para hablar. Le pregunto si quiere recibir la unci\u00f3n de los enfermos, confesarse o comulgar, pero ella insiste en que \u00fanicamente quiere hablar. Entro en la casa y la mujer me lleva hasta la habitaci\u00f3n de su padre. All\u00ed conozco a Mat\u00edas (nombre inventado, ndr), un anciano visiblemente enfermo y postrado en la cama. Adem\u00e1s de la cantidad de medicamentos que se acumulan sobre la mesilla, necesita una m\u00e1quina de ox\u00edgeno para poder respirar. Me siento junto a \u00e9l y su hija nos deja solos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pregunto si quiere confesarse, pero esquiva la pregunta y comienza a contarme su vida. Criado en una familia cat\u00f3lica, se alej\u00f3 de la Iglesia a ra\u00edz del bautismo de uno de sus hijos. Cuando su p\u00e1rroco le explic\u00f3 que no pod\u00eda aceptar como padrino a una persona que conviv\u00eda con su pareja sin estar casada, \u00e9l se march\u00f3 indignado, convencido de haber sufrido una injusticia. Busc\u00f3 entonces un sacerdote menos \u00abestricto\u00bb, bautiz\u00f3 a su hijo y termin\u00f3 de romper el ya fr\u00e1gil v\u00ednculo que lo un\u00eda a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfEst\u00e1 seguro de que no quiere confesarse?\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al resto de su vida, se cas\u00f3 una primera vez, tuvo varios hijos, se divorci\u00f3 y m\u00e1s tarde contrajo matrimonio con otra mujer, con quien tuvo m\u00e1s hijos. Finalmente qued\u00f3 viudo, acompa\u00f1ado por dos de sus hijas. Mientras me relata su historia, hablamos tambi\u00e9n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando termina de hablar, vuelvo a preguntarle: \u00ab\u00bfEst\u00e1 seguro de que no quiere confesarse?\u00bb. Esta vez no evita la cuesti\u00f3n. Acepta. Naturalmente, no recuerda cu\u00e1ntos a\u00f1os hace que no se confiesa, pero lo hace con sinceridad. Cuando termina, me quedo unos minutos m\u00e1s conversando con \u00e9l y despu\u00e9s nos despedimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una semana m\u00e1s tarde vuelvo a encontrarme con su hija en misa. Es ella quien me reconoce. Me cuenta que su padre ha fallecido y que durante sus \u00faltimos d\u00edas estuvo mucho m\u00e1s sereno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensando en Mat\u00edas, en su larga vida alejada de la fe y en aquella confesi\u00f3n realizada pocos d\u00edas antes de morir, me vino a la mente Dimas, el buen ladr\u00f3n crucificado junto a Jes\u00fas. San Agust\u00edn dec\u00eda que fue ladr\u00f3n hasta el final porque \u00abrob\u00f3\u00bb el para\u00edso en el \u00faltimo instante que tuvo para hacerlo. No conozco la vida de Dimas y conozco muy poco la de Mat\u00edas, pero me parece que en su desenlace se parecen mucho: un arrepentimiento sincero y el deseo de que el Se\u00f1or no se olvide de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas dice que los publicanos y las prostitutas nos preceder\u00e1n en el Reino de los Cielos. Por la vida que han llevado, es probable que la necesidad de misericordia sea en ellos m\u00e1s urgente que en nosotros, que a menudo nos sentimos ya satisfechos y tranquilos por nuestra \u00abbuena conducta\u00bb. Las palabras de Jes\u00fas, adem\u00e1s de invitarnos a un necesario examen de conciencia, son tambi\u00e9n un consuelo, porque nos recuerdan que lo verdaderamente importante no es c\u00f3mo se entra en el Reino, sino entrar. Antes o despu\u00e9s; por la puerta principal o por una ventana; con invitaci\u00f3n formal o col\u00e1ndonos sin permiso; mereci\u00e9ndolo o, de alg\u00fan modo, rob\u00e1ndolo. Yo espero llegar all\u00ed alg\u00fan d\u00eda y volver a encontrarme con Mat\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El abrazo de la confesi\u00f3n se convierte, como para el buen ladr\u00f3n, en la ocasi\u00f3n de reencontrar la paz en los \u00faltimos instantes de la vida.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18076,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Robar el para\u00edso - Fraternidad San Carlos","description":"El abrazo de la confesi\u00f3n se convierte, como para el buen ladr\u00f3n, en la ocasi\u00f3n de reencontrar la paz en los \u00faltimos instantes de la vida."},"footnotes":""},"categories":[379],"tags":[487],"writers":[640],"regions":[1246],"cities":[1247],"class_list":["post-18075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-testimonios","tag-sacerdozio-es","writers-stefano-peruzzo","regions-america-del-sur","cities-citta-del-messico-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18075"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18075\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18079,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18075\/revisions\/18079"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18075"},{"taxonomy":"writers","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/writers?post=18075"},{"taxonomy":"regions","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/regions?post=18075"},{"taxonomy":"cities","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cities?post=18075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}