{"id":18635,"date":"2026-07-02T17:19:03","date_gmt":"2026-07-02T15:19:03","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/una-nuova-famiglia\/"},"modified":"2026-07-02T17:19:06","modified_gmt":"2026-07-02T15:19:06","slug":"una-nueva-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/una-nueva-familia\/","title":{"rendered":"Una nueva familia"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-1366x911.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-1024x683.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-1600x1067.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/SANCARLO_2026_329_opt-1000x667.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"SANCARLO 2026 329 opt\" \/><\/picture><figcaption><em>Celebraci\u00f3n al t\u00e9rmino de las ordenaciones sacerdotales y diaconales de la Fraternidad San Carlos. Roma, 27 de junio de 2026.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos amigos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia nos regala con frecuencia una liturgia de la Palabra que abre nuestra inteligencia al sentido profundo de lo que estamos celebrando y, m\u00e1s a\u00fan, de toda nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es precisamente lo que sucede hoy. En los textos que hemos escuchado encontramos una introducci\u00f3n ejemplar a la vida cristiana y, de un modo particular, a la vida sacerdotal. Me detendr\u00e9 sobre todo en las palabras de Jes\u00fas que nos presenta el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las afirmaciones sobre el amor a la propia familia y sobre perder y ganar la vida, con las que comienza el pasaje evang\u00e9lico de esta tarde, nos resultan a primera vista \u2212y cada vez que las volvemos a escuchar\u2212 especialmente exigentes. Nos gustar\u00eda suavizarlas pensando que reflejan giros propios del mundo sem\u00edtico y que, por tanto, deben interpretarse dentro de su contexto hist\u00f3rico y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esas palabras permanecen ah\u00ed, aparentemente enigm\u00e1ticas, como un signo de contradicci\u00f3n que desaf\u00eda nuestra mentalidad mundana y nos piden ser acogidas, penetradas y desveladas en la aut\u00e9ntica promesa de felicidad y de amor que encierran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasaje evang\u00e9lico que acabamos de escuchar constituye la culminaci\u00f3n de un largo discurso misionero que Jes\u00fas dirige a sus ap\u00f3stoles. Pero es tambi\u00e9n un discurso sobre el seguimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas dimensiones est\u00e1n \u00edntimamente entrelazadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vosotros, queridos hermanos, sois misioneros, llamados incluso geogr\u00e1ficamente a alejaros de vuestra casa, a dejar atr\u00e1s las costumbres y los h\u00e1bitos de vuestra vida anterior. Ese sacrificio solo se convierte en luz cuando nace del amor de Jes\u00fas y del amor a Jes\u00fas: del amor de Jes\u00fas, que por medio de vosotros se derrama sobre el mundo, y del amor a Jes\u00fas, contemplado en la Cruz y en la Eucarist\u00eda. El amor de Jes\u00fas es un amor personal, que elige, que prefiere, que siempre nos sorprende ante nuestra peque\u00f1ez y nos conmueve porque se renueva continuamente a pesar de nuestra fragilidad y de nuestras ca\u00eddas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de estas consideraciones iniciales, deteng\u00e1monos ahora en las palabras de Jes\u00fas: \u00abEl que quiere a su padre o a su madre m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed; el que quiere a su hijo o a su hija m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed\u00bb (Mt 10,37). Jes\u00fas no pretende contradecir aqu\u00ed el cuarto mandamiento del Dec\u00e1logo. El amor y el afecto hacia nuestros padres, que fueron el primer cauce por el que recibimos el don de la vida y de la fe, no solo permanecen intactos, sino que est\u00e1n llamados a crecer con el paso de los a\u00f1os, encontrando en Dios su fuente y su horizonte. Lo que Jes\u00fas quiere afirmar, sencillamente, es el primado de su amor: sin \u00e9l, todo amor se desfigura y pierde su esperanza de futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abpoco a poco Jes\u00fas va poniendo su persona en el centro de la afectividad y de la libertad del hombre, [\u2026] pone su propia persona en el coraz\u00f3n de los mismos sentimientos naturales y se sit\u00faa con pleno derecho como su verdadera ra\u00edz\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Benedicto XVI, comentando estas palabras de Jes\u00fas en una homil\u00eda, escribe: \u00abEl Maestro no destruye la familia; al contrario, revela sus fundamentos y, al mismo tiempo, funda su nueva familia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros somos esa nueva familia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas afirma el primado de su amor: sin \u00e9l, todo amor se desfigura y pierde su esperanza de futuro.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entremos ahora en unas palabras a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles: \u00abEl que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de m\u00ed\u00bb (Mt 10,38). \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda Jes\u00fas hablar de la cruz \u2212y, en particular, de nuestra cruz\u2212 cuando la suya todav\u00eda estaba por llegar? \u00bfQu\u00e9 sentido pod\u00edan tener entonces esas palabras? Sin duda, \u00c9l ve\u00eda m\u00e1s lejos. Ya experimentaba el horizonte de la obediencia que habr\u00eda de conducirle a la entrega total de s\u00ed mismo, libremente asumida, pero total. Por eso contin\u00faa diciendo: \u00abEl que pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u00bb (Mt 10,39). De nuevo afirma que el centro de nuestra vida no somos nosotros, sino \u00c9l, en cuyo seguimiento encontramos toda dulzura. Esta es la \u00fanica raz\u00f3n de la obediencia. Solo cuando sabemos que obedecemos a Cristo, la obediencia a la autoridad de la Iglesia se vuelve razonable y se convierte en fuente de alegr\u00eda. Solo el amor puede explicar la obediencia. Y el amor consiste en la entrega gratuita de uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El misterio pascual es la forma originaria y aut\u00e9ntica del amor, porque Dios es amor. Para Dios, el amor no es un sentimiento, sino su misma realidad. Y \u00c9l ha derramado en nosotros, por el bautismo, la capacidad de amar, haci\u00e9ndonos don de su Esp\u00edritu e incorpor\u00e1ndonos a Jesucristo. As\u00ed se comprenden las palabras de san Pablo que hemos escuchado: \u00abFuimos sepultados con \u00e9l en la muerte; debemos morir para no morir, para resurgir a la vida que no tiene fin\u00bb (cf. Rom 6,4).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n don Giussani subrayaba este v\u00ednculo entre obediencia y amor en el libro que acabo de citar. Haci\u00e9ndose eco de Guardini, escribe: \u00abel que escucha tiene que renunciar a s\u00ed mismo, tiene que sacrificar la autonom\u00eda de su criterio de una manera tan sensible como solo puede ocurrir en el amor\u00bb<a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Benedicto XVI a\u00f1ade adem\u00e1s: \u00abSolo saliendo de nosotros mismos podemos encontrar la verdadera vida\u00bb. Amar significa precisamente salir de uno mismo; por eso, aceptar perderse es la condici\u00f3n para encontrarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera din\u00e1mica de la vida humana queda as\u00ed revelada en la Cruz. No podemos amar por encima de todo a Jes\u00fas si no aceptamos esta l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contin\u00faa el papa Benedicto: \u00abLa cruz no es una crueldad, sino una purificaci\u00f3n a trav\u00e9s del sufrimiento [&#8230;]. Solo perdi\u00e9ndonos, solo entreg\u00e1ndonos totalmente a Aquel que es la vida verdadera, la felicidad, encontramos el amor aut\u00e9ntico. Solo perdi\u00e9ndonos en el gran amor de Cristo realizamos verdaderamente esta ley del amor, que es la ley de la vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso nunca debemos olvidar estas palabras: \u00abpor mi causa\u00bb. Esta es la fuente de la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] L. Giussani, <em>Los or\u00edgenes de la pretensi\u00f3n cristiana<\/em>, Encuentro, Madrid, 2025., pp. 111-112. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[2] <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 112.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda de Mons. Massimo Camisasca con ocasi\u00f3n de las ordenaciones diaconales y sacerdotales de la Fraternidad San Carlos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18611,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Una nueva familia - Fraternidad San Carlos","description":"Homil\u00eda de Mons. 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