{"id":23661,"date":"2026-11-04T15:01:00","date_gmt":"2026-11-04T14:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/insieme-sotto-la-croce\/"},"modified":"2026-11-04T16:01:12","modified_gmt":"2026-11-04T15:01:12","slug":"juntos-bajo-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/juntos-bajo-la-cruz\/","title":{"rendered":"Juntos bajo la cruz"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-1365x910.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-2400x1600.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-1023x682.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-2048x1365-1.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-800x533.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-1599x1066.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/magliana-processione-DSC_0822-999x666.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Magliana processione DSC\" \/><\/picture><figcaption>Un momento de la procesi\u00f3n mariana que la comunidad parroquial de Magliana celebra cada a\u00f1o.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o pasado empec\u00e9 a visitar a los enfermos y a los ancianos del barrio para llevarles la comuni\u00f3n. En este gesto y en los encuentros que voy viviendo estoy descubriendo algo muy valioso para m\u00ed, una ocasi\u00f3n para ponerme ante el Se\u00f1or. Al entrar en sus casas, descubro sufrimientos y dificultades, no solo f\u00edsicos. Pero, al mismo tiempo \u2212y esto me conmueve cada vez\u2212, encuentro corazones abiertos, que no est\u00e1n resentidos, que conf\u00edan en Dios y se ponen en sus manos, incluso cuando el dolor parece insoportable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este a\u00f1o, en particular, ha nacido una bonita amistad con Pino y su mujer, Marisa [los nombres son ficticios, ndr]. Pino es un hombre sencillo, con una fe s\u00f3lida que le lleva a aceptar todo con confianza y a desear profundamente la compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, al recibir la comuni\u00f3n, se emociona y despu\u00e9s me dice con la sencillez de un ni\u00f1o: \u00abAs\u00ed me ha hecho \u00c9l\u00bb. Ante su reacci\u00f3n, no puedo dejar de pensar en lo hermoso que ser\u00eda recibir a Jes\u00fas cada d\u00eda con un coraz\u00f3n tan conmovido como el suyo. Y, sin embargo, \u00a1cu\u00e1ntas veces hay otras cosas en su lugar! A diferencia de Pino, su mujer tiene m\u00e1s dudas y el dolor que ha atravesado a lo largo de su vida la ha ido endureciendo. Pero siente un gran deseo de conocer a Jes\u00fas, de comprender. Ante la tormenta de preguntas que la asaltaban, un d\u00eda le propuse que ley\u00e9ramos juntas el Evangelio. Y as\u00ed empezamos hace unos meses. Lo que me sorprende cada vez que voy es que, cuando llego, casi enseguida me dice: \u00ab\u00bfLeemos?\u00bb, como si quisiera saciar la sed que lleva dentro. No s\u00e9 qu\u00e9 frutos dar\u00e1 esta lectura, ni si Marisa decidir\u00e1 confiar en Dios en este \u00faltimo tramo del camino que la separa del encuentro con Cristo. Pero me siento agradecida de poder asistir al di\u00e1logo entre ella y Dios, porque de eso se trata: el Se\u00f1or sigue invit\u00e1ndola a entrar en relaci\u00f3n con \u00c9l, a dejarse amar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra visita muy valiosa para m\u00ed es la que hago a Marco y su familia. Marco tiene 60 a\u00f1os y, hace algunos a\u00f1os, sufri\u00f3 un ictus que lo dej\u00f3 gravemente paralizado. La enfermedad lo ha acercado de nuevo a la Iglesia. Su mujer cuida de \u00e9l y de su segundo hijo, que padece una enfermedad degenerativa. Entro en su casa de puntillas, porque comprendo que, ante lo que est\u00e1n viviendo, lo \u00fanico que puedo ofrecerles es estar juntos bajo la cruz, acompa\u00f1arnos mutuamente y descubrir que, en el sufrimiento, Cristo nos llama; que esta no es una circunstancia que nos destruye, sino que puede ser tierra f\u00e9rtil para encontrarse con Dios. Una oportunidad para descubrir que el dolor no hace desaparecer el sentido de la vida, porque hay Alguien que nos ama y cuida de nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 podemos descubrir en el dolor? Un testimonio desde la casa de la Magliana.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":23662,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Juntos bajo la cruz - Fraternidad San Carlos","description":"\u00bfQu\u00e9 podemos descubrir en el dolor? 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