{"id":3675,"date":"2023-05-28T11:49:00","date_gmt":"2023-05-28T09:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/?p=3675"},"modified":"2023-07-28T12:58:42","modified_gmt":"2023-07-28T10:58:42","slug":"el-descubrimiento-del-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/el-descubrimiento-del-otro\/","title":{"rendered":"El descubrimiento del otro"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-1366x615.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-1024x461.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-800x360.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-1600x720.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-500x225.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/038-DPS_7528-2000x900-2-1000x450.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"\" \/><\/picture><figcaption>Un momento durante una fiesta en el Centro juvenil de Roma, cedido a los sacerdotes de la Fraternidad San Carlos (foto: Stefano Dal Pozzolo).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Una de las experiencias m\u00e1s bonitas que podemos tener en nuestras misiones es la de acompa\u00f1ar a las familias a vivir su vocaci\u00f3n. Acompa\u00f1ar y ser acompa\u00f1ados: porque tambi\u00e9n para un sacerdote es importante la cercan\u00eda con tantos matrimonios contentos de su relaci\u00f3n, agradecidos por el don de los hijos, deseosos de entender m\u00e1s a\u00fan de qu\u00e9 manera pueden servir al reino de Dios como maridos, mujeres, padres, madres y c\u00f3mo pueden dar testimonio de una vida humanamente realizada.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente, tambi\u00e9n me encuentro con parejas bloqueadas, como si hubiesen perdido las razones de su estar juntos. Puede suceder despu\u00e9s de a\u00f1os de matrimonio o al cabo de pocos meses. Y surgen preguntas tales como \u00bfdesde d\u00f3nde empezar cuando parece que ya no nos queremos?, \u00bfc\u00f3mo podemos aceptarnos de un modo verdadero, y no solo tolerar de mala gana al otro?, \u00bfc\u00f3mo puedo aprender a amar tambi\u00e9n lo que no me gusta o no entiendo del otro?. Pensando en ellos, me viene a la cabeza uno de los ejemplos m\u00e1s humanos descritos en el Evangelio, cuando Mar\u00eda y Jos\u00e9 vuelven de Jerusal\u00e9n y se dan cuenta de que el Ni\u00f1o no est\u00e1 con ellos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Solo Dios cumple nuestro deseo. Mediante el rostro del otro quiere que descubramos algo de \u00c9l.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntas veces en nuestra vida de repente nos damos cuenta de que no Lo llevamos con nosotros. Cu\u00e1ntas veces Su presencia, que se da por hecho, en realidad ya no incide en la vida cotidiana. Lo que me impresiona del episodio del Ni\u00f1o perdido y hallado en el Templo es que los dos, Jos\u00e9 y Mar\u00eda, buscan juntos a Jes\u00fas. Para nosotros es lo mismo: cuando el afecto entre nosotros languidece, la mayor\u00eda de las veces tiene que ver con la p\u00e9rdida de las razones de nuestro estar juntos. El cansancio y la frialdad en las relaciones empieza cuando se seca la fuente del amor verdadero. Cuando Cristo, sin que nos demos cuenta, desaparece de nuestra vida, es necesario buscarlo, juntos. Y esto implica un trabajo, un cansancio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que se necesita es pobreza de esp\u00edritu, admitir que Lo hemos perdido, que ya no est\u00e1 con nosotros. Y despu\u00e9s, tenemos que buscarLo juntos, pedirLo. El pasaje del Ni\u00f1o perdido y hallado en el Tempo nos dice que Jes\u00fas en cierto sentido se muestra inabarcable, es irreductible ante nuestros intentos de encasillarle en algo que ya hemos entendido. Por eso es necesario buscarlo siempre. La primera tarea de una familia, por tanto, es rezar juntos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el ser irreductible de Jes\u00fas ante nuestros esquemas tambi\u00e9n nos recuerda que cada uno de nosotros es un misterio para el otro. Y esto se vuelve a\u00fan m\u00e1s evidente en la experiencia del matrimonio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, pensemos en la experiencia que han tenido los m\u00edsticos, los santos contemplativos: su amor a Dios, que los conduce hacia una uni\u00f3n con \u00c9l cada vez m\u00e1s profunda, \u00bfacaso agota el misterio de Dios a sus ojos? \u00a1Todo lo contrario! En la medida en que el hombre conoce a Dios, m\u00e1s se revela Dios como misterio. Y, precisamente, el hecho de que sea inagotable nos permite hacer experiencia cada d\u00eda de la novedad de Cristo. De hecho, \u00bfqu\u00e9 es el Misterio? El Misterio no es aquello que no se puede conocer. Al contrario, es el que se conoce infinitamente. Justo porque sigue siendo Misterio, me permite conocerlo siempre y cada vez m\u00e1s. Pero si esto es verdad en el amor a Dios, \u00bfpor qu\u00e9 tendemos a pensar que el amor humano es diferente? Cuanto m\u00e1s conozco y amo a mi mujer o a mi marido, m\u00e1s me doy cuenta del misterio que es ella o \u00e9l para m\u00ed.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que este descubrimiento del tu o del otro como alguien diferente a m\u00ed, distinto a c\u00f3mo lo imaginaba, muchas veces es dif\u00edcil de aceptar. Lo expresa muy bien Joseph Ratzinger en su <em>Introducci\u00f3n al cristianismo<\/em>, cuando afirma que cada t\u00fa es en \u00faltima instancia una decepci\u00f3n. Una decepci\u00f3n que nace de la ilusi\u00f3n de que sea \u00e9l (o ella) quien responda a mi necesidad de amar y de ser amado, cuando en realidad es solo Dios quien cumple este deseo y que a trav\u00e9s del rostro del otro y su diferencia con respecto a m\u00ed quiere que descubramos algo de S\u00ed mismo. Cristo quiere encontrarse con nosotros, pero pide que lo busquemos juntos. Al buscar a Cristo, cada uno se descubre a s\u00ed mismo y al otro que est\u00e1 con \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Solo entonces empezar\u00e9 a acoger verdaderamente a mi marido o a mi mujer, a descubrir y a apreciar tambi\u00e9n aquellos aspectos de \u00e9l o de ella que no conoc\u00eda. Entonces, la diferencia del otro se convierte en una riqueza para m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este camino de descubrimiento de la propia vocaci\u00f3n, la familia nunca est\u00e1 sola. No es coincidencia el hecho de que la b\u00fasqueda de Mar\u00eda y de Jos\u00e9 termine en el Templo. Dentro de la comuni\u00f3n de la Iglesia los esposos vuelven a encontrarse con Cristo y redescubren la raz\u00f3n de su estar juntos, que, en el fondo, consiste en ponerse al servicio de una obra m\u00e1s grande, la que Cristo quiere cumplir en nombre de su Padre.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fundamento del matrimonio y de la familia es servir a la obra de Cristo, en la comuni\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3676,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"El descubrimiento del otro - Fraternidad San Carlos","description":"El fundamento del matrimonio y de la familia es servir a la obra de Cristo, en la comuni\u00f3n con la Iglesia."},"footnotes":""},"categories":[375],"tags":[503,538,539,488],"writers":[95],"regions":[386],"cities":[436],"class_list":["post-3675","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-meditaciones","tag-comunione-es","tag-famiglia-3","tag-fede-3","tag-vocazione-es","writers-emmanuele-silanos","regions-italia-es","cities-roma-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3675"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3675\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3679,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3675\/revisions\/3679"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3676"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3675"},{"taxonomy":"writers","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/writers?post=3675"},{"taxonomy":"regions","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/regions?post=3675"},{"taxonomy":"cities","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cities?post=3675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}