{"id":5958,"date":"2024-01-29T10:48:16","date_gmt":"2024-01-29T09:48:16","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/dallafrica-a-taiwan-alla-ricerca-del-volto-di-dio\/"},"modified":"2024-02-29T18:16:38","modified_gmt":"2024-02-29T17:16:38","slug":"dallafrica-a-taiwan-alla-ricerca-del-volto-di-dio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/dallafrica-a-taiwan-alla-ricerca-del-volto-di-dio\/","title":{"rendered":"En \u00c1frica y Taiw\u00e1n, en busca del rostro de Dios"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small-1024x683.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small-800x534.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small-500x333.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/COPERTINA-small-1000x667.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Copertina Small\" \/><\/picture><figcaption>Un grupo de chicos de la parroquia de St. Joseph, en Kahawa Sukari (Nairobi, Kenia).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Desde que soy ec\u00f3nomo de la Fraternidad, a menudo viajo para visitar nuestras misiones repartidas por el mundo. Es una buena ocasi\u00f3n para conocer el generoso trabajo de nuestros sacerdotes y gozar de los frutos que Dios nos dona. En septiembre estuve en Nairobi (Kenia). Pasamos los primeros d\u00edas de viaje en la sabana, siempre escoltados por el gu\u00eda porque las hienas que rondaban por nuestro campamento no suelen atacar al hombre, pero son imprevisibles\u2026 A nuestro alrededor hab\u00eda peque\u00f1as aldeas. Desde el instante en que se difundi\u00f3 la noticia de que est\u00e1bamos por la zona, las personas del lugar organizaron una misa al aire libre en un colegio. Hac\u00eda meses que no ve\u00edan un cura. Cuando llegamos encontramos a ni\u00f1os y adultos ya sentados en sillas y bancos. Alguno buscaba alguna sombra bajo los pocos \u00e1rboles repartidos por la zona. Don Mattia, don Mimmo y yo nos vestimos para empezar la misa. Todo estaba preparado, cuando de repente el catequista se acerc\u00f3 y nos dijo que algunas personas quer\u00edan confesarse en la \u00fanica lengua posible, el suajili. Me qued\u00e9 mirando la fila de treinta personas mientras don Mattia y don Mimmo empezaban a escuchar las confesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s se quedaron sentados y esperando. El sol quemaba, pero empezaron a entonar canciones que refrescaban el alma. Estas personas sab\u00edan que el sacerdote ven\u00eda a traer algo sagrado. Algo que durante meses no hab\u00edan podido recibir y que probablemente no recibir\u00edan en los venideros. Se quedaron esperando sin quejas, es m\u00e1s, prepar\u00e1ndose con alegr\u00eda para lo que estaba a punto de suceder.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los d\u00edas en la sabana, volvimos a Nairobi para celebrar el veinticinco aniversario de la fundaci\u00f3n de nuestra parroquia. Hace veinticinco a\u00f1os don Alfonso celebr\u00f3 la misa bajo un \u00e1rbol junto a otras veinte personas. Hoy son m\u00e1s de dos mil. Cuando la procesi\u00f3n inicial cruz\u00f3 el umbral de la iglesia, me invadi\u00f3 una alegr\u00eda inmensa. Un coro de doscientas cincuenta personas guiaba a un pueblo que cantaba y bailaba, en una armon\u00eda arrolladora y al mismo tiempo organizada. Observ\u00e9 la imponencia de una comunidad que sabe festejar juntos simplemente porque el Se\u00f1or est\u00e1 y les ha dado una casa donde poder conocerle. Realmente, Dios no puede ser indiferente a esta manifestaci\u00f3n de pura gratitud, \u2212tristemente\u2212 tan rara en nuestro occidente desarrollado, que se considera autosuficiente.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>En el coraz\u00f3n del hombre habita un \u00fanico deseo: conocer el rostro de Cristo<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En cambio, en octubre visit\u00e9 la misi\u00f3n de Taiw\u00e1n, que vive del humilde encuentro de uno a uno. Nada m\u00e1s llegar, nuestros sacerdotes me llevaron a un santuario mariano construido en medio del bosque, donde la Virgen se apareci\u00f3 para salvar algunos ind\u00edgenas que se hab\u00edan perdido. M\u00e1s tarde, solo uno de ellos se convirti\u00f3. Nuestros misioneros tambi\u00e9n conocen a mucha gente. La mayor\u00eda nunca ha o\u00eddo hablar de Cristo. Con paciencia, seg\u00fan m\u00e9todos que solo Dios conoce, con el tiempo alguno pide el bautismo. Durante el encuentro con algunos j\u00f3venes universitarios se me pidi\u00f3 que contara c\u00f3mo hab\u00eda entrado en el seminario. No me fue sencillo describir la propia vocaci\u00f3n a quien no sabe nada del Movimiento, de la Iglesia y Jes\u00fas. Cuando termin\u00e9 de hablar una chica me pregunt\u00f3: \u00abDime qu\u00e9 se siente al vivir de Dios, porque yo no conozco al Dios del que t\u00fa hablas\u00bb. Los d\u00edas siguientes pens\u00e9 mucho en esta pregunta. En este mundo hay pueblos que nunca han recibido el anuncio de Cristo y, sin embargo, desean conocer c\u00f3mo es la vida junto a \u00e9l. Esta es la generaci\u00f3n que te busca, que busca tu rostro, Dios de Jacob (Sal 23). Tanto en \u00c1frica como en Taiw\u00e1n, en el coraz\u00f3n del hombre habita un \u00fanico deseo: conocer el rostro de Cristo. Este grito nos empuja a ir a todos los hombres, porque estamos seguros de que con ellos podremos descubrir nuevos rasgos de Su rostro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La visita a las misiones de Nairobi y Taiw\u00e1n. Un relato sobre mundos alejados del nuestro, pero llenos del mismo deseo de conocer el rostro de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5577,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"En \u00c1frica y Taiw\u00e1n, en busca del rostro de Dios - Fraternidad San Carlos","description":"La visita a las misiones de Nairobi y Taiw\u00e1n. 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