{"id":7095,"date":"2024-04-12T09:25:12","date_gmt":"2024-04-12T07:25:12","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/la-strada-che-compie-la-vita\/"},"modified":"2024-05-09T09:48:01","modified_gmt":"2024-05-09T07:48:01","slug":"la-strada-che-compie-la-vita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/la-strada-che-compie-la-vita\/","title":{"rendered":"El camino que cumple la vida"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-1366x767.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-e1710243694911.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-1024x575.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-e1710243694911.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-800x449.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-1600x898.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-500x281.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/20230910-Taipei-Vacanze-CL-Dongshilinchang-20-1000x561.jpeg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"\" \/><\/picture><figcaption>Simone Valentini en un momento de juegos y cantos con la comunidad.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Son las nueve y media de la noche de un s\u00e1bado de febrero, hace poco que soy p\u00e1rroco de la iglesia de San Francisco Javier de Taishan, en cuya rector\u00eda vivimos los cinco misioneros de la casa de Taiw\u00e1n. Suena el timbre y oigo una voz masculina que, hablando chino con acento extranjero, pide entrar en la iglesia. Aqu\u00ed en Taiw\u00e1n es bastante inusual que alguien pida rezar en la iglesia a esa hora. Bajo las escaleras para abrir: el visitante es un joven asi\u00e1tico de unos treinta y cinco a\u00f1os, alto, de mirada profunda y expresi\u00f3n angustiada, parece que ha estado llorando. Le dejo entrar en la iglesia y, un poco receloso, me siento yo tambi\u00e9n en un banco no muy lejano, rezando el rosario. Siento curiosidad por saber c\u00f3mo ha llegado a nuestra peque\u00f1a parroquia, escondida en medio de un mercado tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasan unos minutos y el hombre empieza a hacerme preguntas sobre la fe y sobre el perd\u00f3n de Dios. Entonces me cuenta que acaba de recibir una comunicaci\u00f3n de la polic\u00eda taiwanesa: le est\u00e1n investigando por un delito que no ha cometido. Las l\u00e1grimas vuelven a brotar y me cuenta su vida. Es coreano, se llama Paolo, estaba en Taiw\u00e1n de turismo y ahora se tiene que quedar en la isla durante al menos seis meses a causa de la denuncia. Su familia es protestante, pero \u00e9l, durante sus a\u00f1os de servicio militar, conoci\u00f3 el catolicismo y se bautiz\u00f3. Despu\u00e9s, vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 en China unos diez a\u00f1os. Paolo conoce a la persona que le ha denunciado y en ese momento me cuenta su enfado. Luego me pregunta si puede rezar en silencio. Decido dejarle solo y, antes de irme, le recuerdo que Dios le ama y que en esta iglesia puede encontrar un hogar que le acoge siempre que quiera. Al d\u00eda siguiente volvi\u00f3, y lo mismo en los d\u00edas sucesivos. Despu\u00e9s de confesarse, sigui\u00f3 siendo fiel a la misa. Luego, al enterarse de que hab\u00eda comenzado la catequesis de adultos, nos pidi\u00f3 asistir para profundizar en la fe que hab\u00eda descuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, algunos feligreses que participan en la Escuela de Comunidad le invitaron y \u00e9l se lanz\u00f3 con entusiasmo a la lectura de <em>El sentido religioso<\/em> en japon\u00e9s y chino.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>El drama de la injusticia le ha obligado a afrontar la dificultad del perd\u00f3n<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En \u00e9l, el redescubrimiento de la fe ha ido de la mano de un mayor conocimiento de s\u00ed mismo y de un mayor abandono a Dios. Su dram\u00e1tica situaci\u00f3n y la precariedad de su futuro desde el punto de vista judicial han hecho que cada momento de su vida sea importante. Me ha dicho varias veces, en las varias conversaciones que hemos mantenido estos \u00faltimos meses, que ya no quiere desperdiciar \u00abni un minuto de la vida\u00bb. El drama de la injusticia le ha obligado a afrontar la dificultad del perd\u00f3n y la impotencia ante el mal que ha sufrido. Esta dram\u00e1tica experiencia le ha brindado la oportunidad de volver a tejer una relaci\u00f3n con Dios, de redescubrir una filiaci\u00f3n y una pertenencia. Durante los meses de catequesis, aunque ya hab\u00eda recibido el bautismo, Paolo ha sido siempre el m\u00e1s fiel; su deseo de conocer la fe ha llegado hasta la decisi\u00f3n de recibir la confirmaci\u00f3n el d\u00eda de nuestra fiesta patronal, el pasado 3 de diciembre. En estos primeros meses como p\u00e1rroco, el camino de Paolo ha sido una gracia que me ha acompa\u00f1ado como una promesa: la compa\u00f1\u00eda de Cristo pasa a veces por acontecimientos dram\u00e1ticos, que traen tristeza y sufrimiento. Sin embargo, dentro de la historia personal de cada uno, estos acontecimientos son el camino a trav\u00e9s del que Cristo cambia radicalmente nuestras vidas para llenarlas de sentido. En Taiw\u00e1n, en la parroquia de San Francisco Javier, Paolo ha encontrado un hogar porque se ha encontrado con Cristo y con una comunidad de amigos que le han acogido. Esto ha cambiado su vida hasta el punto de que quiere seguir viviendo en Taiw\u00e1n, incluso despu\u00e9s de que las cosas se calmen y pueda optar por regresar a Corea. No s\u00e9 c\u00f3mo acabar\u00e1 su proceso judicial, pero la certeza que tenemos \u00e9l y yo es que Cristo encontrar\u00e1 el camino para cumplir nuestras vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una injusticia sufrida se convierte en la ocasi\u00f3n de un camino de gracia y perd\u00f3n. Una historia desde Taiw\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4380,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"El camino que cumple la vida - Fraternidad San Carlos","description":"Una injusticia sufrida se convierte en la ocasi\u00f3n de un camino de gracia y perd\u00f3n. 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