{"id":7985,"date":"2024-06-24T12:26:03","date_gmt":"2024-06-24T10:26:03","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/le-promesse-di-dio\/"},"modified":"2024-06-19T11:53:39","modified_gmt":"2024-06-19T09:53:39","slug":"le-promesse-di-dio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/le-promesse-di-dio\/","title":{"rendered":"Las promesas de Dios"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi-1024x682.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi-800x533.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi-500x333.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/BEGHI-PAGANI-BARRANI-dimensioni-grandi-1000x666.jpeg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Beghi Pagani Barrani Dimensioni Grandi\" \/><\/picture><figcaption>Ignazio Beghi, Matteo Pagani y Giovanni Barrani en la celebraci\u00f3n de las ordenaciones diaconales y sacerdotales del a\u00f1o pasado.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Cuando le dije a la directora del laboratorio de Zurigo en el que estaba trabajando que iba a dejar el doctorado porque quer\u00eda ser sacerdote, ella, sin inmutarse, me hizo una sola pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has trabajado con tanta pasi\u00f3n este a\u00f1o si no te interesaba hacer una carrera cient\u00edfica?\u00bb. En ese momento, su pregunta me record\u00f3 todo el a\u00f1o anterior. Nunca hab\u00eda gozado tanto como en esos meses de la investigaci\u00f3n, aunque es verdad que tambi\u00e9n era por el deseo de estar con mis amigos, de darme para construir nuestra comunidad, para comunicar a todos la belleza de la vida cristiana. Ella ten\u00eda raz\u00f3n. Sin saberlo, hab\u00eda entendido el meollo de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue de ni\u00f1o cuando pens\u00e9 por primera vez en la vocaci\u00f3n. En los a\u00f1os de secundaria, gracias a la amistad con don Agostino, un sacerdote de mi ciudad, empec\u00e9 a descubrir con m\u00e1s profundidad la fe que mi familia me hab\u00eda transmitido. Un d\u00eda, cuando ten\u00eda doce a\u00f1os, mientras rezaba, no recuerdo por qu\u00e9, pens\u00e9 por primera vez: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bonito ser\u00eda dar toda la vida a Jes\u00fas!\u00bb. No le dije a nadie el di\u00e1logo que hab\u00eda empezado con Dios porque era algo sagrado que no quer\u00eda estropear. Esta intuici\u00f3n, tan discreta y tenaz como una semilla, cay\u00f3 sobre un terreno f\u00e9rtil de grandes promesas, como solo Dios sabe hacer. La primera promesa la recib\u00ed de mis padres, que me hab\u00edan transmitido en la cotidianidad, de un modo sencillo, que la vida es un bien. Siempre estaban rodeados de sus amigos. Crec\u00ed en una familia del movimiento de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n, y ha sido un don enorme formar parte de este pueblo desde peque\u00f1o. Durante los a\u00f1os de bachillerato, al conocer a los amigos de Giovent\u00f9 studentesca, descubr\u00ed que la amistad que ellos viv\u00edan tambi\u00e9n era para m\u00ed. Empec\u00e9 a entender que todas las cosas bonitas que viv\u00edamos juntos nac\u00edan de la fe. Y, aunque no comprendiera bien la relaci\u00f3n entre una cosa y otra, estaba claro que sin Cristo todas esas cosas bonitas ser\u00edan imposibles. As\u00ed, el rostro de aquel Jes\u00fas al que de ni\u00f1o hab\u00eda querido dar la vida, empezaba a mostrarse m\u00e1s n\u00edtido y fascinante.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Me atraves\u00f3 este pensamiento: \u00abQu\u00e9 bonito ser\u00eda dar toda la vida a Jes\u00fas\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La intuici\u00f3n que tuve unos a\u00f1os antes emerg\u00eda de nuevo con m\u00e1s fuerza, pero yo no quer\u00eda secundarla, tem\u00eda perder algo. Intentaba alejar ese pensamiento tan persistente, y cuando empec\u00e9 la universidad me met\u00ed de lleno en el estudio, algo que me fascinaba, esperando que el tiempo borrase definitivamente esa idea. Me empe\u00f1\u00e9 en sacar buenas notas, con la esperanza de seguir los estudios en el extranjero. Pero algo no me dejaba tranquilo en este proyecto que me ten\u00eda obsesionado. Yo sab\u00eda bien de qu\u00e9 se trataba. Pocos meses antes de graduarme, don Antonio (Anas para todos) fue nombrado capell\u00e1n en la universidad de Bovisa, donde yo estudiaba. Por fin, decid\u00ed ir a hablar con \u00e9l ya que llevaba con esta inquietud en el coraz\u00f3n mucho tiempo. Esperaba palabras definitivas, en cambio, \u00e9l, con mucha paz, tan solo me sugiri\u00f3 mirar los lugares en los que yo estaba contento. Gracias a su indicaci\u00f3n, me fui a terminar la universidad, primero a Lossanna y despu\u00e9s a Zurigo. Con sencillez, empec\u00e9 a dar espacio a los deseos m\u00e1s profundos que ten\u00eda. Cada vez ve\u00eda que mis proyectos se volv\u00edan m\u00e1s peque\u00f1os y la vida se llenaba de una alegr\u00eda y un gusto nuevos. Hasta mi jefe se dio cuenta de que algo nuevo me estaba pasando. Cuando el coraz\u00f3n descansa en las promesas de Dios, la vida florece en todos sus aspectos. Poco a poco, fui percibiendo claramente que mi vida estaba llena de una larga lista de promesas que se hab\u00edan mantenido. No ten\u00eda razones para temer perder algo si segu\u00eda aquella invitaci\u00f3n que hab\u00eda percibido de ni\u00f1o. Hoy s\u00e9 que esa fue la promesa m\u00e1s grande de mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las grandes promesas de Dios nos preparan para acoger la vocaci\u00f3n que \u00c9l ha pensado para nosotros. La historia de Ignazio Beghi, que ser\u00e1 ordenado sacerdote el pr\u00f3ximo 22 de junio.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7810,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Las promesas de Dios - Fraternidad San Carlos","description":"Las grandes promesas de Dios nos preparan para acoger la vocaci\u00f3n que \u00c9l ha pensado para nosotros. La historia de Ignazio Beghi, que ser\u00e1 ordenado sacerdote el"},"footnotes":""},"categories":[379],"tags":[486,1015,487,488],"writers":[20],"regions":[386],"cities":[436],"class_list":["post-7985","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-testimonios","tag-ordinazioni-es","tag-promessa-es","tag-sacerdozio-es","tag-vocazione-es","writers-ignazio-beghi","regions-italia-es","cities-roma-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7985","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7985"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7985\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7987,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7985\/revisions\/7987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7985"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7985"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7985"},{"taxonomy":"writers","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/writers?post=7985"},{"taxonomy":"regions","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/regions?post=7985"},{"taxonomy":"cities","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cities?post=7985"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}