{"id":8713,"date":"2024-07-08T15:53:47","date_gmt":"2024-07-08T13:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/cio-che-rimane-e-solo-lofferta-di-se\/"},"modified":"2024-09-26T12:52:42","modified_gmt":"2024-09-26T10:52:42","slug":"cio-che-rimane-e-solo-lofferta-di-se","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/cio-che-rimane-e-solo-lofferta-di-se\/","title":{"rendered":"Lo que permanece es la ofrenda de uno mismo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-1366x912.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-1024x684.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-800x534.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-1600x1068.jpg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-500x334.jpg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/ANTEPRIME-156-1000x668.jpg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Anteprime 156\" \/><\/picture><figcaption>Los nuevos sacerdotes de la Fraternidad San Carlos, pocos minutos antes de recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal en la bas\u00edlica de San Pablo Extramuros de Roma.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>En el rito de la ordenaci\u00f3n sacerdotal, se dirige esta invitaci\u00f3n al candidato: \u00abRecibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Advierte bien lo que vas a realizar, imita lo que tendr\u00e1s en tus manos y configura toda tu vida con el misterio de la cruz del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Son palabras que resumen toda la vida del sacerdote, palabras en las que no se acaba nunca de profundizar. Indican un ideal demasiado alto, vertiginoso. Pero tambi\u00e9n describen la vida del sacerdocio que sigue atrayendo a tantos j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda vocaci\u00f3n nace a ra\u00edz de la fascinaci\u00f3n que alguien ejerce en nosotros. Una mujer, un hombre, una compa\u00f1\u00eda, una forma de vida que vemos encarnada en una determinada persona. En cada una de las vocaciones se esconde una atracci\u00f3n, muchas veces inconsciente, por Cristo. En las pr\u00f3ximas p\u00e1ginas donde se presentan las historias de los ordenandos este atractivo es evidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, a menudo emerge una cierta resistencia que suele coincidir con el momento previo al abandono de la voluntad de Aquel que te conducir\u00e1 hacia un camino desconocido, para llevarte a donde no quieras (cfr. Jn 21,18). En efecto, cada vocaci\u00f3n implica un sacrificio que con el tiempo se identifica con la cruz de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Lo que m\u00e1s nos fascina de la vida de los santos es su entrega radical<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Toda la vida es un camino para dejar que este atractivo misterioso domine cada vez m\u00e1s nuestro d\u00eda a d\u00eda, abrazando aquello que instintivamente nos asusta o que incluso puede llegar a repugnarnos. No se trata de un esfuerzo voluntarista, de apretar los dientes y tolerar lo que no nos gusta para obtener lo que deseamos. Consiste, m\u00e1s bien, en reconocer a lo largo del tiempo que aquello que deseamos de verdad no es lo que ten\u00edamos en la cabeza, cosas que suelen ser sugeridas por el mundo. En cambio, si el mundo indica que el cumplimiento de la vida consiste en tenerlo todo, en el encuentro con Cristo descubrimos que lo que nos atrae verdaderamente es poder darlo todo. En el Evangelio, Jes\u00fas lo dice con estas palabras: \u00abQuien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que la pierda por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u00bb (Mt 16,25).<\/p>\n\n\n\n<p>La cruz de Cristo lleva consigo esta verdad: la vida solo se cumple en la ofrenda total de uno mismo. La vocaci\u00f3n sacerdotal es el paradigma de esta gran posibilidad, presente en todas las formas vocacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s nos fascina de la vida de los santos es esta entrega radical. Todo el que vive su propia vocaci\u00f3n, ya sea en el matrimonio o en la virginidad, tiene experiencia de ello. Este don total de uno mismo nos cumple porque nos permite participar en la ofrenda que Cristo hizo de s\u00ed mismo en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el mismo hecho que sucede cada d\u00eda en la celebraci\u00f3n de la misa y que ha cambiado la historia del mundo y la vida de millones de personas. El cardenal Van Thuan dec\u00eda que \u00ablos santos son aquellos que viven la misa durante todo el d\u00eda\u00bb. La vida entera es insuficiente para darse cuenta plenamente de lo que sucede en el sacrificio eucar\u00edstico. Sin embargo, poco a poco uno descubre que es el coraz\u00f3n de todo nuestro quehacer. Aquellos que est\u00e1n llamados a acercarse al altar y celebrar este misterio son realmente unos privilegiados. Este privilegio es al mismo tiempo un don inmerecido y una responsabilidad tremendamente exigente. Efectivamente, nadie puede pretender ser sacerdote. La Iglesia es quien elige en \u00faltima instancia a los que considera id\u00f3neos y necesarios. Al elegirlos, les conf\u00eda una tarea que ser\u00eda imposible de desarrollar si no consistiera en abandonarse en las manos de Aquel que les llama. En su \u00faltimo discurso antes de la Pasi\u00f3n, Jes\u00fas dice: \u00abNo sois vosotros los que me hab\u00e9is elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vay\u00e1is y deis fruto, y vuestro fruto permanezca\u00bb (Jn 15,16). Esta es la fuente de la paz y del \u00edmpetu que el sacerdote est\u00e1 llamado a vivir. Y lo que permanece, al final, es solo la ofrenda de uno mismo..<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida solo se cumple en la ofrenda total de uno mismo. Meditaci\u00f3n del rector de la Casa de formaci\u00f3n de la Fraternidad San Carlos Borromeo.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8345,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Lo que permanece es la ofrenda de uno mismo - Fraternidad San Carlos","description":"La vida solo se cumple en la ofrenda total de uno mismo. 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