{"id":9398,"date":"2024-09-01T18:54:26","date_gmt":"2024-09-01T16:54:26","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/missione-e-rinascere\/"},"modified":"2024-10-09T17:16:42","modified_gmt":"2024-10-09T15:16:42","slug":"missione-e-rinascere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/missione-e-rinascere\/","title":{"rendered":"La misi\u00f3n significa renacer"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande-1024x682.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande-800x533.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande-500x333.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/COPERTINA-Grande-1000x666.jpeg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"Way Of The Cross\" \/><\/picture><figcaption>La comunidad de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n de Washington en un Via Crucis por las calles de la ciudad.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>El misterio del nacimiento expresa claramente lo que es la misi\u00f3n. Esto es lo que sucedi\u00f3 con Cristo. El Padre envi\u00f3 a su Hijo amado y naci\u00f3 de Mar\u00eda por obra del Esp\u00edritu Santo. No pod\u00eda ser de otra manera. El Padre, que desde la eternidad ha engendrado y engendra a su Hijo, nos lo entrega necesariamente a trav\u00e9s de la Virgen Mar\u00eda. Para el Hijo, el ser enviado coincide con que su ser, eternamente engendrado por el Padre, haya nacido y vivido dentro del tiempo, como nosotros. Gracias a Mar\u00eda y con ella, la misi\u00f3n de Cristo es vivir su filiaci\u00f3n eterna dentro de la historia. Durante todos los d\u00edas de su vida terrenal, en cada momento, Jes\u00fas recibi\u00f3 todo del Padre en cada momento y en cada instante afirm\u00f3 con alegr\u00eda la bondad y la misericordia sin l\u00edmites del Padre. En la Pasi\u00f3n, tanto en el monte de los Olivos como en el G\u00f3lgota, Jes\u00fas vivi\u00f3, con un sufrimiento \u00fanico, su filiaci\u00f3n eterna: se dej\u00f3 amar por el Padre y bebi\u00f3 el c\u00e1liz, muri\u00f3 en la cruz y as\u00ed afirm\u00f3 la bondad misericordiosa del Padre. Su filiaci\u00f3n vivida es lo que nos salva.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser misionero significa participar en la misi\u00f3n de Cristo. Como para \u00e9l, para nosotros ser llamados a la misi\u00f3n quiere decir nacer, o m\u00e1s bien, renacer. Vivir la misi\u00f3n significa aceptar renacer ah\u00ed donde se nos env\u00eda y vivir la gracia inefable de ser hijos de Dios con todos aquellos a quienes Cristo nos conf\u00eda. Renacer es ser uno con ellos, sin perder la riqueza que uno lleva dentro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Vivir la misi\u00f3n significa aceptar renacer ah\u00ed donde se nos env\u00eda<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Renacer no solo significa vivir en otro pa\u00eds \u2212o quiz\u00e1s, en el mismo, pero como si no fuese el propio\u2212, aprender un idioma, una forma diferente de relacionarse con el mundo, con las personas, las cosas o con Dios. No solo se trata de trabajar. Es dejarse amar en cada momento ah\u00ed donde Cristo nos ha puesto y dejar que su amor configure \u2212es decir, d\u00e9 unidad, luz y direcci\u00f3n\u2212 lo que se nos ha dado para vivir. Para la gloria del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el que renace no solo comunica la vida que lo constituye. En primer lugar, recibe. Jes\u00fas recibi\u00f3 de Mar\u00eda nuestra naturaleza humana: cuerpo, alma y esp\u00edritu. Recibi\u00f3 de Mar\u00eda y Jos\u00e9, que se convirtieron, por gracia, en sus seres queridos, los \u00absuyos\u00bb. Despu\u00e9s, recibi\u00f3 de los ap\u00f3stoles, de aquellos m\u00e1s alejados y de los m\u00e1s cercanos a \u00e9l. &nbsp;Acogi\u00f3 a todos los que lo negaron uni\u00e9ndolos a s\u00ed mismo mediante su perd\u00f3n luminoso. Es m\u00e1s, llev\u00f3 consigo al cielo su cuerpo traspasado y glorioso. Y no se qued\u00f3 ah\u00ed. Envi\u00f3 al Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu del Padre, para darnos la posibilidad de entrar en su carne gloriosa y contribuir a la fecundidad siempre nueva de su vida. En esta hora y por toda la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contemplar esta segunda dimensi\u00f3n, me he dado cuenta con mayor profundidad de un gran regalo que he recibido. Hace treinta a\u00f1os, en junio de 1994, me enviaron junto con Michael Carvill y Vicent Nagle a Estados Unidos. Poco antes de nuestra partida, en un t\u00edpico d\u00eda romano de luz espl\u00e9ndida, don Massimo vino a recogerme a la universidad Gregoriana. Volvimos andando a casa (entonces el seminario se encontraba en frente de Santa Maria Maggiore, cerca de la universidad). Ya sab\u00eda a d\u00f3nde me iban a destinar y ten\u00edamos ganas de pasar un poco m\u00e1s de tiempo juntos antes de irme. Caminando por via Panisperna, consciente de lo inmenso y diferente que era el pa\u00eds al que iba a ir, le pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 conocer Am\u00e9rica?\u00bb. Tras un instante de silencio, me respondi\u00f3 con sencillez: \u00abA trav\u00e9s de los americanos. Esc\u00fachales. Hazte amigo suyo\u00bb. Hice m\u00eda su respuesta y esper\u00e9 con ganas lo que Dios har\u00eda en un futuro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Nuestra tarea en el instituto es educar para pensar y vivir radicalmente<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En estos a\u00f1os, Dios me ha dado muchos amigos, empezando por los de mi casa. Con ellos he vivido y vivo una vida preciosa, llena de descubrimientos, alegr\u00edas, frutos y tambi\u00e9n cruces. Otro gran amigo que hecho ha sido David L. Schindler. Con \u00e9l he viv\u00ed y trabaj\u00e9 en Washington D.C. en el instituto Juan Pablo II durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, hasta noviembre del 2022, cuando falleci\u00f3 tras una breve y fulminante enfermedad. \u00c9l me comunic\u00f3 una mirada de fe sobre este pueblo, sobre su historia y su lugar en el mundo. Me hizo entrar en esta experiencia. \u00abConocer (<em>conna\u00eetre<\/em>) es nacer juntos\u00bb, sol\u00eda decir. De las cenas, a juzgar la antropolog\u00eda liberal y tecnocr\u00e1tica, pasando por el deporte, cantando juntos o la belleza de la contemplaci\u00f3n. Habl\u00e1bamos de todo y a todas horas. Hay pocas cosas tan agradables como la conversaci\u00f3n libre y abierta entre amigos que trata de ir hasta el fondo de las cosas. En este mundo abstracto, fragmentado y fascinado por el poder tecnocr\u00e1tico, donde se prefiere la cantidad a la calidad, donde el quehacer ha eliminado el saber y la violencia se disfraza de amor, David siempre afirm\u00f3 con sencillez y me ayud\u00f3 a mirar que la vida es un don y que Dios est\u00e1 en el centro de todo, en cada momento. Le encantaba repetir una cosa: no nos pertenecemos a nosotros mismos. Nuestra tarea en el instituto, sol\u00eda decir, es educar para pensar y vivir radicalmente, buscando sostener la fe de todos. Una de las cosas que me sorprende de esta amistad \u2212que ha sido un bien enorme para m\u00ed y para la San Carlos\u2212 es que \u00e9sta tambi\u00e9n ha formado parte de la inmerecida y sobreabundante respuesta de Dios a la pregunta que ten\u00eda. En otras palabras, lo conmovedor de esta amistad es que es un signo discreto, potente y luminoso de la ilimitada gratuidad de Dios, de su amor concreto y personal. Dios es gratuidad, en s\u00ed mismo y para nosotros. Se desvela y se deja amar a trav\u00e9s de la belleza siempre nueva e inefable que hay detr\u00e1s y que llama en relaciones como esta. En el fondo, lo que uno recibe y se lleva consigo como parte de uno mismo es Dios, que con su gratuidad infinita se da de un modo siempre nuevo en la carne trasfigurada de todo aquel que se deja amar. Quien renace recibe este doble don: la amistad con Jes\u00fas y con los hombres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Irse de misi\u00f3n no solo significa comunicar la vida, sino tambi\u00e9n recibirla.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6972,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"La misi\u00f3n significa renacer - Fraternidad San Carlos","description":"Irse de misi\u00f3n no solo significa comunicar la vida, sino tambi\u00e9n recibirla."},"footnotes":""},"categories":[375],"tags":[363,539,505,1063],"writers":[858],"regions":[388],"cities":[854],"class_list":["post-9398","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-meditaciones","tag-amicizia-es","tag-fede-3","tag-missione-es","tag-nascita-es","writers-antonio-lopez","regions-america-del-norte","cities-washington-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9398"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9400,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9398\/revisions\/9400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6972"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9398"},{"taxonomy":"writers","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/writers?post=9398"},{"taxonomy":"regions","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/regions?post=9398"},{"taxonomy":"cities","embeddable":true,"href":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cities?post=9398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}