{"id":9508,"date":"2024-10-05T09:45:00","date_gmt":"2024-10-05T07:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/sancarlo.org\/marta-diana-e-lamicizia-che-ci-abbraccia\/"},"modified":"2024-10-09T17:17:07","modified_gmt":"2024-10-09T15:17:07","slug":"marta-diana-e-lamicizia-che-ci-abbraccia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sancarlo.org\/es\/marta-diana-e-lamicizia-che-ci-abbraccia\/","title":{"rendered":"Marta, Diana: la amistad que nos abraza"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image wp-block-image--fnztema is-style-full-width\"><picture><source media=\"(min-width: 1280px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-1366x768.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 1024px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-1024x576.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-2048x1151.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 768px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-800x450.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-1600x900.jpeg 2x\"><source media=\"(min-width: 200px)\" srcset=\"https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-500x281.jpeg 1x, https:\/\/sancarlo.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/20240316-Bogota-Via-Crucis-23-1000x562.jpeg 2x\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"20240316 Bogota Via Crucis 23\" \/><\/picture><figcaption>La entrada al barrio La Paz, la zona m\u00e1s desfavorecida de la parroquia Nuestra Se\u00f1ora de Las Aguas de Bogot\u00e1 (Colombia).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n<p>Una de las tareas que me encomend\u00f3 el padre Rub\u00e9n, responsable de la casa de la San Carlo de Bogot\u00e1, es llevar la comuni\u00f3n a unas se\u00f1oras enfermas de la zona m\u00e1s pobre de la parroquia. Cuando las visito los domingos, me sorprende la alegr\u00eda con la que acogen a Jes\u00fas abriendo la puerta de sus peque\u00f1as y estrechas habitaciones. Me hace pensar en la expresi\u00f3n que pudo tener Isabel cuando acogi\u00f3 a Mar\u00eda cargada con Jes\u00fas. Junto con la alegr\u00eda, aflora en ellas el dolor por las dif\u00edciles situaciones en que viven.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Marta, por ejemplo, no puede andar y se desplaza por su habitaci\u00f3n utilizando una vieja silla de oficina. Como no puede andar y el dolor no le deja tranquila, se ve obligada a pedir ayuda a su hijo. Por desgracia, la ayuda que recibe de \u00e9l se convierte la mayor\u00eda de las veces en una violenta discusi\u00f3n debido a los problemas de alcoholismo del hijo. A menudo, cuando me despido de ella, pienso cu\u00e1nto bien puede hacer Dios ofreci\u00e9ndole sufrimiento f\u00edsico y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>En el mar de preocupaciones por su propio sufrimiento, encontr\u00f3 espacio para sentir compasi\u00f3n por su amiga<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Justo antes de salir a pasear por la callejuela del barrio, siempre me recomendaba ir a saludar a su querida amiga Diana, que vive en lo alto de la colina. Un domingo, sin embargo, esta sugerencia fue diferente&#8230; Do\u00f1a Marta, al enterarse de que su amiga Diana se hab\u00eda lesionado en una mala ca\u00edda, me pidi\u00f3 que le dijera que rezar\u00eda por ella y me hizo prometer que rezar\u00eda por ella para que no perdiera la esperanza. Esta petici\u00f3n se me qued\u00f3 grabada. En el mar de preocupaciones por su propio sufrimiento, encontr\u00f3 espacio para sentir compasi\u00f3n por su amiga. Creo que esta compasi\u00f3n se debe a la amistad que las un\u00eda. A pesar de vivir a pocos minutos a pie la una de la otra, estas dos mujeres ya no tienen ocasi\u00f3n de encontrarse. Sin embargo, tienen en com\u00fan la acogida fiel de Jes\u00fas en su vida cotidiana. Tener en com\u00fan el sentido de todo aquello por lo que viven, por lo que luchan, contra las muchas adversidades que parecen abrumarlas, las hace estar cerca, hasta el punto de que una se preocupa por la esperanza de la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy agradecido de ser testigo de esta comuni\u00f3n, incluso de formar parte de ella. Lo m\u00e1s hermoso es que se me invita continuamente a tomar conciencia de ella cuando estas amigas me piden que sea un cauce para sus intenciones de oraci\u00f3n. Al volver a la parroquia para la misa, me acuerdo de otro hecho: no soy s\u00f3lo yo quien vive en comuni\u00f3n con ellas, porque junto a nosotros est\u00e1 toda la Iglesia. Hay todo un pueblo que me acompa\u00f1a mientras miro con tierna esperanza el destino de Marta y Diana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Comuni\u00f3n a los ancianos de la zona m\u00e1s pobre de la parroquia. La historia de un seminarista en la capital de Colombia.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7519,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"slim_seo":{"title":"Marta, Diana: la amistad que nos abraza - Fraternidad San Carlos","description":"La Comuni\u00f3n a los ancianos de la zona m\u00e1s pobre de la parroquia. 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