¿Rebelión o relación?

En Bogotá, entre los estudiantes de la universidad más laicista, surge una pregunta inesperada sobre Dios.

Murales zardin bogotà
Murales en el exterior de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá. En el centro de la imagen: «Mi corazón pasajero exige ser eterno».

El año pasado, el cardenal de Bogotá me nombró capellán de la Universidad Pedagógica Nacional, después de quince años de sede vacante. Es una institución pública especializada en la formación de futuros profesores de educación primaria y secundaria del país. El campus principal se encuentra en el corazón de la ciudad; un rapero italiano lo definió recientemente como «una isla de socialismo en medio de un barrio de bancos».

Al cruzar las puertas de entrada, uno tiene la impresión de dar un salto a los años setenta. En la entrada principal destaca una frase programática: «Educar para la rebelión». El enfoque educativo de la universidad está orientado claramente al compromiso social y político. Entre las convicciones que se transmiten a los futuros educadores está la idea de que «enseñar es un acto político», entendido como una contribución a la transformación de la sociedad para afrontar las heridas del país: los conflictos, las desigualdades y las injusticias.

También el aspecto exterior de los edificios refleja esta mentalidad: paredes cubiertas de consignas y murales dedicados a figuras históricas del movimiento revolucionario latinoamericano y a personas que han marcado, de distintas maneras, el compromiso social del país.

Sabina se acercó a la capilla y me preguntó: «¿Dios es bueno?»

Es interesante encontrarse con los estudiantes de esta universidad. Muchos de ellos han elegido conscientemente dedicarse a la enseñanza, con el deseo de contribuir al cambio del país. En este compromiso se puede vislumbrar una auténtica vocación que hace de ellos gente viva y curiosa.

Durante los primeros meses de mi presencia allí he encontrado en ellos una gran apertura. Algunos se han acercado a la capilla atraídos simplemente por una puerta abierta, trayendo consigo preguntas profundas.

Hay quienes se definen como católicos, pero sienten cierta distancia respecto a las dinámicas de su propia parroquia, y quienes, por el contrario, se sienten puestos a prueba por el contexto académico, donde la fe a veces se critica o se considera irrelevante. Sin embargo, no es raro que estos estudiantes descubran que no están solos en su camino.

Entre los encuentros más significativos, recuerdo el de una joven que pertenece a un colectivo feminista de costura. Durante una grave enfermedad de su hermana, animada por una amiga, se acercó a la capilla y, refiriéndose a un cartel que habíamos colocado, nos preguntó: «¿Dios es bueno?».

Otros encuentros surgen de manera más espontánea, como en la cola del comedor, por donde pasan todos los estudiantes. La universidad ofrece un menú fijo a precio «socialista», servido en una bandeja metálica, sin platos. En este contexto informal, muchos chicos se sientan a nuestra mesa y se crea un espacio de relación auténtica.

Me han llamado la atención dos estudiantes que se presentan con sus nombres artísticos, «Kaos» y «Vampi», de los que se puede deducir que están lejos de la vida de fe. Y, sin embargo, con el tiempo vuelven, comparten sus poesías y se quedan un rato con nosotros.

Los encuentros de estos meses me han hecho crecer cada vez más en la certeza de que el corazón de cada persona busca a Dios.

Cuando puedo, antes de volver a casa, me detengo en una iglesia cercana donde hay adoración perpetua. En esos pocos minutos, con el corazón lleno de gratitud, encomiendo a Cristo a las personas con las que me he encontrado. Este es el corazón de mi presencia en la universidad.

Contenido relacionado

Ver todo
  • Testimonios

Una casa habitada por Dios

En Inglaterra, una adolescente de catorce años, desconfiada al principio, descubre en la comunidad un verdadero hogar, capaz de sostenerla incluso ante los desafíos más grandes.

  • Matteo Pagani
Leer
  • Testimonios

Cascina «Misericordia»

En el campo piamontés, algunos jóvenes descubren que su valor va mucho más allá de lo que son capaces de hacer.

  • João Brito
Leer
  • Testimonios

¿Prefieres un perro o un amigo?

Una pregunta que ya no tiene una respuesta tan obvia. La amistad es una necesidad que cada uno de nosotros está llamado a redescubrir. El testimonio del párroco de Las Aguas.

  • Giovanni Barrani
Leer