«En el CLU descubrí que la fe en Jesús tiene que ver con toda mi vida y que, para crecer y dar fruto, necesita una comunidad; no puedo vivir mi fe sola». Estas son las palabras de una joven que el pasado mes de septiembre comenzó a participar en el grupo de estudiantes universitarios de Comunión y Liberación.
En el contexto de la Iglesia de Kenia, la presencia de CL resulta algo poco habitual, ya que normalmente los grupos católicos están organizados e integrados institucionalmente en las distintas parroquias y, posteriormente, agrupados a nivel diocesano. Como Comunión y Liberación no responde a este modelo, es poco conocida.
Por eso, el pasado 22 de febrero, con motivo de los cuarenta años de presencia del movimiento en Kenia y coincidiendo con el aniversario de la muerte de su fundador, la comunidad local de CL quiso organizar un gesto misionero para darse a conocer y compartir su aportación a la vida de la Iglesia. Se preparó una exposición sobre don Giussani y se invitó a visitarla a todos los que participaban en la misa de la parroquia confiada a nuestra Fraternidad.
La fe no es solo algo personal, sino una experiencia de comunión.
Aunque la exposición no era de apariencia inmediata, ya que se había optado por no presentar la vida de don Giussani, sino una síntesis de sus tres principales escritos, la jornada fue una ocasión bonita de encuentro. Especialmente, dos estudiantes universitarios descubrieron, además de la presentación del pensamiento de Giussani, la presencia de una comunidad de amigos que desean vivir toda la vida a la luz de la fe.
Desde entonces comenzaron a participar con entusiasmo y convicción en la vida del CLU, el grupo universitario de CL, yendo a la Escuela de comunidad y a la caritativa con los niños del slum de Mathare.
Además, decidieron participar en los ejercicios espirituales que se celebraron poco antes de Pascua. Para los cuarenta estudiantes que asistieron, fueron unos días muy bonitos, en los que pudieron descubrir que la vida es vocación, una llamada de Dios a seguirlo. El tema y el ambiente recogido en el que se desarrollaron los encuentros ayudaron a profundizar en los vínculos que, con el paso del tiempo, están creciendo en esta pequeña comunidad. Son relaciones que incluso superan la división social que suele marcar las relaciones entre los estudiantes de formación profesional y los universitarios.
Es hermoso poder acompañar a estos jóvenes que, cuanto más avanzan en este camino, más desean dar a conocer lo que han encontrado. No es raro que inviten a amigos y compañeros de clase a participar en el CLU. Animados por este deseo, están organizando también la presentación de la exposición sobre don Giussani en la universidad y en un centro de formación profesional, para que, como les ha sucedido recientemente a algunos de ellos, también otros puedan encontrarse con una comunidad en la que descubrir que la fe no es solo algo personal, sino una experiencia de comunión, en la que Cristo lleva una luz nueva a cada relación y a cada circunstancia de la vida.